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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Elecciones generales 2015 en mapas


Voto a izquierdas y derechas

Frente a los absurdos mapas de primer partido que al día de hoy significan menos que nunca, he aquí un mapa de voto (no de escaños) en el que se suma el voto de izquierdas frente al voto de derechas.

Los baluartes del fascismo son, como siempre, Murcia y Castilla y León (y dentro de esta repite Ávila, acompañada esta vez por Salamanca). Sevilla y Gipuzkoa, y en general Andalucía occidental y Euskal Herria, son los principales focos del voto a izquierdas.

Salvo en Galicia y Canarias, hay una división bastante coherente por comunidades. Andalucía es muy roja, incluida curiosamente Málaga y excluida con claridad Almería (que llegó a ser de un rojo paliducho en las elecciones europeas). El País Valenciano y Extremadura se inclinan hacia la izquierda, aunque hacia izquierdas diferentes, como se verá más adelante. Repiten con claras, aunque heterogéneas, mayorías sociales de izquierdas Baleares y Asturias. Catalunya y Euskal Herria son intensamente de izquierdas, ambas gobernadas, por el momento, por derechas. Distorsiones del tema nacional, supongo.

Galicia y Canarias, estas sí, están muy divididas. En Galicia la división entre el interior rural y la costa occidental, más urbana e industrial, viene muy de antiguo, aunque por primera vez, que yo sepa, Lugo está cerca de pasar a la zona roja. Y en Canarias no tengo ni idea de por qué esa división entre ambas provincias. Quien lo sepa, que me lo explique.

El viaje de Castilla la Mancha hacia la derecha se cosolida. Si a eso se suma el hecho de que la derecha también sigue ganando con claridad en Madrid, ya podemos hablar de una Castilla «reserva moral de Occidente». Llama mucho la atención Aragón y especialmente Zaragoza que, tanto en las de mayo como en las europeas, había votado con bastante intensidad a la izquierda.
Voto a Podemos + IU
Voto socialista vs. Podemos+IU
Dentro de la zona roja del primer mapa (izquierdas vs. derechas), hay una subdivisión en territorios donde predomina el voto sociata y aquellos en los que el PSOE es superado por Podemos y sus aliados (entre los que, por el momento, cuento a IU). La división es muy clara y queda ejemplificada en la diferencia entre el País Valenciano y Extremadura: la penetración de Podemos en esta sigue siendo mínima, mientras que la alianza con Compromís hace que supere con holgura al PSOE en las provincias levantinas.

Hay un predominio socialista generalizado en sus comunidades tradicionales (Castilla la Mancha y Andalucía) y mucha paridad (lo que lleva implícito un tímido avance de Podemos) en las regiones más fachas: Castilla y León, Murcia, Cantabria, La Rioja...

Las izquierdas alternativas, por el contrario, desplazan sistemáticamente al PSOE en los territorios más centrífugos: Canarias, Países Catalanes, Galicia y Euskal Herria. A nadie se le escapa que buena parte del voto obtenido en esas comunidades —especialmente en Cataluña y el País Vasco— es un voto «prestado». Así lo atestigua el hecho de que (Barcelona aparte) En Comú no haya menguado votos sociatas y haya engordado, por el contrario, con votantes de las CUP. Y el hecho de que lo mismo haya pasado en el País Vasco, donde el votante abertzale de izquierdas ha considerado más útil votar en esta ocasión a Podemos, antes que a Bildu. No es que sea imposible consolidar al menos parte de este voto pero desde luego dependerá mucho de lo que haga Podemos a partir de ahora.

Como casos aparte cabe mencionar a Asturias, Madrid y Almería, territorios en los que la debacle de los socialistas se debe más a méritos propios que a los de la izquierda. Lamentablemente en los dos últimos casos el voto socialista no ha sido absorbido por Podemos con la intensidad necesaria y el vacío creado está beneficiando a la derecha.

Queda claro también que, como ya se vio en las municipales, el avance de las izquierdas frente al PSOE se produce en las grandes ciudades, frente a las zonas más rurales (con la notable excepción de Sevilla). El Partido Socialista hace valer el poder caciquil en esos territorios y, dado que por el momento lo consigue hacer con éxito, podríamos estar asistiendo a un nuevo eje, hasta ahora electoralmente irrelevante en España: el eje campo-ciudad.


Por último quise estimar de alguna forma el «valor añadido» que ha supuesto la irrupción de Podemos, para lo cual he calculado la ratio del voto a Podemos+IU sobre el voto a IU en 2011 (Iniciativa+IU, Compromís+IU, CHA+IU, en sus casos).

El crecimiento del voto a izquierdas a la izquierda del PSOE es autoevidente: se multiplica por 4 a nivel de Estado y por 3 incluso en las provincias en las que menos.

Las comunidades en las que se ha producido la confluencia (Galicia, Cataluña, Comunidad Valenciana) están entre las que registran los incrementos más importantes. Sin embargo, no son las únicas: por ejemplo, Baleares, las provincias vascas y Canarias también registran incrementos muy importantes sin que medie confluencia.

Dejando aparte el impacto que tiene en los escaños (que es netamente positivo por el sistema electoral español), es difícil estimar la influencia real de la confluencia en los votos, dado que se solapa con el efecto del voto independentista prestado que se comentaba antes.

En general, la aparición de Podemos ha supuesto un crecimiento superior para las izquierdas allí donde IU ya se encontraba muy deteriorada o incluso prácticamente desaparecida (como en el País Vasco o en Galicia). Por el contrario, en los territorios en que ya se partía de un nivel importante, como Asturias, la provincia de Valencia o la de Zaragoza, el aumento ha sido más contenido. La excepción más notable sería Catalunya, donde se ha crecido de forma significativa a pesar de que Iniciativa-EUiA ya mantenían una importante presencia.
Izquierdas vs. Derechas en los distritos de Madrid
En la ciudad de Madrid no se llevan los tonos pastel. Se observa una fuerte polarización territorial (algo que también caracteriza el mapa estatal): los distritos rojos se hacen más rojos y los distritos azules se hacen mucho (¡pero mucho!) más azules.

Distritos que en otras ocasiones estaban menos decantados, esta vez han votado masivamente a la derecha: en Barajas, al parecer, se han creído que son Chamartin, y peor todavía es la extrema derechización de un barrio popular como es Hortaleza. También llama mucho la atención la contundencia con la que gana la derecha en Arganzuela. Victoria que, junto a la de La Latina, supone un disrupción en la «línea de frente» que suele caracterizar el voto en Madrid al aislar el distrito Centro de los barrios del sur.

La zona roja se hace minoritaria pero, eso sí, también más roja. Los barrios obreros que más han perdido con esta crisis-estafa se definen con más fuerza que en otras ocasiones sobre el mapa: Vicálvaro, Villaverde, Usera, Vallecas (con mi Puente haciendo, como siempre, de faro). Pero especialmente significativo es el caso del distrito Centro, rojo desde hace tiempo, pero más todavía en esta ocasión por la cantidad de población joven atraída por la propuesta de Podemos que vive en él.
Voto a Podemos+IU en distritos de Madrid
Voto socialista vs. Podemos+IU en distritos de Madrid
Estos dos mapas explican muy claramente lo que ha sucedido en Madrid:
1. Hundimiento generalizado del PSOE.
2. Podemos+IU obtienen un porcentaje nada desdeñable de votos en todos los distritos salvo en los tres más pijos: Salamanca, Chambería y, sobre todo, Chamartín.
3. Sin embargo, aunque resultados de Podemos+IU no son pobres, la capitalización del hundimiento del PSOE es, en la zona azul, insuficiente: los antiguos votos socialistas van a parar a Ciudadanos, engrosando el dominio de la derecha en esos barrios.
Es paradigmático el caso de Arganzuela: uno de los distritos donde mejores resultados obtiene Podemos+IU y, al mismo tiempo, uno de aquellos en los que la derecha obtiene una contundente victoria. Es lo mismo que ha pasado a nivel de todo Madrid: el PSOE se hunde pero Podemos no llega a sustituirlo.
Y nótese, por cierto, como Puente de Vallecas es faro del voto a izquierdas en general pero en menor medida del voto específico a Podemos+IU que obtienen su mejor resultado en el distrito Centro con una población joven, de nivel educativo elevado, abundancia de profesionales e histórica presencia de movimientos sociales.
Auento de voto Podemos+IU 2015 sobre IU 2011 en distritos de Madrid
Por último, constatar que el voto a Podemos+IU se ha multiplicado, en comparación con el voto a IU en 2011, en consonancia con la media estatal y de forma extraordinariamente homogénea, por 4 en todos los distritos (salvo en Tetuán donde se multiplica por 5).

viernes, 8 de agosto de 2014

Информационное питание

Информация — как пища. Питаться следует здоровыми продуктами и разнообразно. И тщательно пережёвывая, а не заглатывая второпях.

Интернет в этом отношении, при всех его недостатках, как огромный рынок, где есть ВСЁ. Как мы все знаем, там очень много дерьма, но и очень много вкусного и полезного. Естественно, надо уметь выбирать, а не хватать всё подряд, лишь бы обёртка была блестящая. Этому, также как и здоровому питанию, надо учиться. Получать качественную информацию требует времени и умений. Интернет также характеризуется тем, что, как и на рынке, зачастую можно пообщаться с производителем, обменяться мнениями, расспросить или, как минимум, высказать своё несогласие с полученным продуктом.

Газеты — сродни ресторанам. По содержанию, как и в ресторанах, в них можно найти разные уровни, хотя следует признать, что некоторые исключительно качественные продукты можно приобрести лишь там. Тем не менее, как и в ресторанах, выбор там ограничен, да и дороговато выходит регулярно через них информироваться. Они не необходимы для здорового образа жизни, но заглядывать в них время от времени приятно и интересно.

А телевидение... телевидение это как воронка, которую французы вставляют несчастным гусям в глотку и через которую насильно пихают им дешёвый и жирный корм, чтобы потом приготовить из их печени паштет фуа-гра. Этот поток никак нельзя остановить, притормозить и даже сблевануть. Можно беситься, но сколько ни орать, информатор всё равно тебя не услышит. Нажав на кнопку, гусям остаётся лишь глотать и глотать.

martes, 5 de agosto de 2014

¿Criminalización de la pobreza o exención de la riqueza?

En sociología se ha hablado siempre mucho de la doble vara de medir que se emplea para catalogar los comportamientos "desviados" como criminales. En la mayoría de los casos el acento se ha puesto en cómo se criminaliza al pobre: cómo se le persigue por el aspecto visible de su pobreza, cómo se castigan con mayor dureza los crímenes más propios de su clase... Y a mi gusto no se ha insistido lo suficiente en el otro lado de la ecuación: en cómo se libran los ricos de la persecución. Una realidad que, ni siquiera el manoseo mediático de la corrupción en los últimos años, ha conseguido cambiar. Los ricos:

Controlan la definición ideológica de la desviación. La hegemonía de clase se extiende, naturalmente, a la definición de lo que está "bien" y lo que está "mal". Un ejemplo de los muchos que se podrían poner: está bastante más estigmatizado en el imaginario popular ser prostituta (trabajadora) que proxeneta (empresario).

Controlan la definición legal del delito. Quienes dicen ser nuestros representantes en realidad solo representan, lógicamente, a su clase social y, en consecuencia, al elaborar las leyes, regulan con una laxitud pasmosa los delitos propios de su clase, tales como la evasión fiscal.

Controlan los recursos para hacer frente a las acusaciones. Recursos informales, como contactos en el mundo de los fiscales y los jueces, y recursos formales, dinero para llegar a acuerdos, pagar fianzas y contratar buenos abogados.

Controlan el castigo mediático. Cuando los ricos son perseguidos merecen mayor consideración que otros: las "humillaciones" o "calvarios" por los que pasan los corruptos que se sientan en el banquillo no son nada comparado con lo que puede sufrir un inmigrante sin papeles en una sola noche de calabozos. Pero llevar traje te da un plus de respetabilidad y presunción de inocencia.

La conclusión principal para mi es que, aunque puede que los pobres sean con frecuencia castigados con injustificada dureza, el problema principal es que los ricos, gracias a todos estos mecanismos, se encuentran en gran medida fuera del alcance de todo castigo o control.

jueves, 5 de junio de 2014

Izquierdas y derechas en Europa



He aquí otro mapa de izquierdas agregadas vs. derechas agregadas, esta vez de Europa.

Como izquierdas, se han tomado: liberales de izquierdas, socialdemócratas, comunistas, verdes y libertarios de izquierdas. Como derechas, nacionalistas de derechas, liberales y conservadores.

Debo decir que a mi personalmente, no es que no me preocupe la extrema derecha, pero me preocupa más la marea derechista en su totalidad y la práctica desaparición de izquierdas en muchos países.

En lo constructivo, destacar que las fuertes mayorías sociales de izquierdas en el Sur (Portugal, España, Italia, Grecia, Chipre y Malta), en mi opinión, deberían convertir en un leitmotiv fuerte y constante de nuestras fuerzas políticas la solidaridad mediterránea, con propuestas programáticas que supongan una alternativa a Europa dentro de Europa.

Comentario insustancial 1: Los dos países más de derechas de Europa son eslavos y en los 6 países eslavos la derecha gana por más de 5 puntos. 4 de los 6 países latinos son de izquierdas.

Comentario insustancial 2: Los dos países más de derechas han pertenecido al bloque socialista. Los tres más de izquierdas han padecido dictaduras fascistas.




domingo, 12 de enero de 2014

Esto es una democracia

Si hay algo no te gusta, esto es una democracia: puedes nacer en una familia que se preocupe por tu educación, hacer tus contactos para el futuro en un colegio privado, estudiar una carrera que te permita entender como funciona la política mientras te mantienen tus padres, sacarte unas oposiciones mientras te siguen manteniendo tus padres, o ser nombrado a dedo por el concejal amigo de tu padre, o montar una empresa con el dinero de tus padres, amasar una pequeña fortuna, montar con ella un partido, y ganar en las elecciones generales a dos partidos que manejan descomunales presupuestos públicos, reciben un sinfín de donaciones de bancos y corporaciones, controlan prácticamente todos los medios de comunicación que sigue el respetable, y suman unos 20 millones de votos. Y entonces, podrás imponer democráticamente tu opinión en las Cortes.

O puedes juntarte con la gente de tu barrio y quemar el ayuntamiento cada vez que os jodan. No es tan democrático como lo otro. Pero también funciona.

(un abrazo a la gente de Gamonal)

sábado, 11 de enero de 2014

¿Borrar la Historia?

Cuenta la investigadora Valentina Fernández Vargas que su abuelo "era firme partidario del sistema neoyorkino de numerar las calles. Así se evita —decía— que cambien de nombre siguiendo las alteraciones políticas."

Es verdad que los nombres de las calles, al igual que la Historia, los sobreescriben los vencedores. Pero numerarlas es parte del intento estadounidense de borrar la Historia. Renegaron de la Historia de su metrópoli, exterminaron la Historia de los aborígenes en cuyas tierras se asentaron, numeraron las calles y pretendieron crear una eterna "tabula rasa" social: la ficción de que cada generación empieza a construir de cero. Como si nunca nada hubiera pasado antes: sólo números.

¿Pero qué es la Historia? ¿Un inútil lastre de odios y prejuicios que arrastramos con nosotros allá donde vayamos? ¿O una realidad que es peligroso ignorar?

lunes, 21 de mayo de 2012

El derecho a vivir en casa

Quede bien claro: me lo pregunto siempre desde el antirracismo más radical y el más convencido odio a las fronteras. ¿Son buenas las migraciones? ¿Es una idealización el mestizaje?

Siempre las hubo y siempre las habrá. Pero ahora todo se acelera: la economía, el desarrollo tecnológico y también la movilidad territorial. Las migraciones son principalmente función de las desigualdades territoriales percibidas y estas hoy en día fluctúan constantemente, ordenando a la dócil mano de obra global ir en busca de empleo de un extremo del globo a otro, volver a casa y salir de nuevo. La libertad de movimientos no está siendo instaurada para las poblaciones, sino para eso que se ha dado en llamar mercados.

Claro que ahora podemos viajar con menos trabas que antes (sobre todo aquellos que tenemos un pasaporte occidental y especialmente los que tienen más dinero). Pero ¿qué es eso en comparación con haber perdido el derecho a quedarnos donde estamos? ¿El derecho a vivir dignamente en la tierra sobre la que hemos crecido, si ese es nuestro deseo? ¿En comparación con los millones de familias divididas, hijos desarraigados, inmigrantes de segunda generación rechazados tanto en un lado como en otro de la frontera?

Se puede soñar con un mundo en el que nada de eso importe, donde hubiese desaparecido el concepto mismo de "extranjero" y por eso nadie nunca se encuentre en tierra extraña y todos seamos ciudadanos del mundo. Pero se pueden soñar tantas cosas...

Porque, en primer lugar, estamos tan lejos de ello como siempre hemos estado, por lo que es cuestionable incluso que sea posible.

En segundo lugar, porque la adaptación es también una cuestión de ritmos. Es decir, a un cierto ritmo la inmigración es llevadera y no supone grandes conflictos sociales ni trastornos individuales.

Y en tercer lugar porque los niños necesitan tener un sitio en el que crecer, un lugar y una comunidad en la que echar raíces. También es bueno que conozcan mundo y abran sus mentes. Pero enfrentarlos a la inseguridad y a los numerosos conflictos que causa la emigración cuando su personalidad todavía se está formando es una irresponsabilidad. Pienso que crecer en un marco cultural estable (que no exhaustivo ni cerrado, no se trata de tradicionalismo) es una necesidad psicológica y un derecho de la infancia. Que la mayoría -unos por avaricia e insolidaridad y otros por estrecheces ideológicas- ignoran con ganas.

Todo esto es discutible, claro está. Pero es lo que yo pienso como alguien que fue sometido a un gran proyecto migratorio a los 11 años.

No llamo a medidas represivas: estas apenas han conseguido nunca nada, que no fuera agravar las condiciones de vida y la estigmatización de la población migrante. Pero sí a tomar conciencia del problema y a considerar tan prioritario el derecho a desplazarse libremente, como a poder vivir dignamente allá donde se elija (y no donde elija por nosotros el gran capital). Incluso en casa.

sábado, 25 de febrero de 2012

El Tercer Sector camino de su desnaturalización

La principal especialidad del animal humano es masacrar a las gallinas de los huevos de oro. Explotar y abusar desenfrenadamente de todo filón que encuentra. La otra es poner absurdamente a todo nombres en inglés. En el cruce de ambas nos encontramos con el face to face, la forma más impresentable de la captación de fondos (perdón, fundaraising).

El modo de producción capitalista es, sin duda, gracias a su infame capacidad para organizar científicamente su avaricia, el mayor especialista en agotar todas las fuentes de riqueza agotables. Pero lo cierto es que otras instituciones sociales, supuestamente no comprometidas con el ánimo de lucro, últimamente no le van a la zaga en ese sentido.

Hasta hace poco, la mayoría de las ONGs europeas existían en gran medida gracias a las subvenciones. Muchas de ellas eran, de hecho, servicios públicos externalizados. Y ahora que el Estado se automutila amputando los servicios públicos que prestaba, el Tercer Sector no iba a ser una excepción.

La situación creada es realmente dramática: miles de entidades se enfrentan a la extinción y la única salida que vislumbran es a la americana: métodos gerenciales de gestión y profesionalización de la captación de fondos. Y por encima de todo buscan desesperadamente liquidez.

Eso ha provocado que, de la noche a la mañana, el ciudadano se haya visto asediado por una oleada de causas que le demandan su aportación. Y sobre todo el ciudadano ya de por sí concienciado. Porque esa es la primera cosa que se enseña a los captadores de fondos: si alguien te da el dedo, persíguelo hasta comerle el brazo.

El peor método, el más antisocial, el que mejor imita los destructivos métodos de la empresa capitalista, es el face to face, que las grandes ONGs pusieron en funcionamiento hace ya algún tiempo. Los captadores, trabajadores a comisión, con su chaleco y su carpeta, impiden el paso de los viandantes con preguntas absurdas del tipo ¿Te preocupa el medio ambiente?, para exigirles a continuación una donación para su respectiva causa.

Los datos no mienten: es la forma más eficaz de conseguir dinero rápido. Y eso aunque la duración de la colaboración de la gran mayoría de los donantes obtenidos de esta forma acaba siendo muy breve (han sido prácticamente extorsionados para hacer su donación y normalmente enseguida se dan de baja). Pero cuantos más transeúntes rechazan el acoso de los captadores, más se desesperan estos, más agresivos se vuelven, y más rechazo causan. La pescadilla que se muerde la cola...

Yo no tengo fe alguna en el empresario capitalista, no espero que le preocupe de cómo consigue el dinero ni de qué es del consumidor, una vez ha vaciado la bolsa. Pero el Tercer Sector no es (no debería ser) una empresa capitalista: ¿cómo puede actuar sin preocuparse por las consecuencias de sus actos?

Estamos asistiendo a la expansión de una auténtica competición en un verdadero mercado de la solidaridad. Pero la solidaridad no casa con la competición. Ni con la extorsión. Por este camino sólo podemos terminar mal: contrayendo y concentrando los fondos disponibles para las donaciones y, en cierta manera, privatizando las actividades sin ánimo de lucro. Porque al final, como pasa en los Estados Unidos y como es lógico que pase, los principales donantes -los millonarios y las grandes corporaciones- acaban exigiendo voz y voto sobre el empleo de esos fondos entregados. Y los utilizan descaradamente para lavar su imagen y tapar sus miserias. La desnaturalización del propio concepto de actividad sin ánimo de lucro está servida.

¡Pero hay formas de mantener la coherencia con las causas que defendemos! Propongo aquí dos que ni son excluyentes, ni son las únicas.

Una es ampliar las actividades económicas propias: desarrollar servicios de pago y comercios, fundar cooperativas, apoyar la banca ética... Profundizar en una economía propia que desvíe recursos financieros hacia las necesidades sociales es una garantía de independencia y autonomía.

Otra es unirnos en un esfuerzo común para exigir a los poderes públicos, a las autoridades democráticamente elegidas, que reasuman sus responsabilidades, que recuperen la capacidad redistributiva de los Estados y que abran la elaboración de los presupuestos públicos a la participación ciudadana para que un sistema impositivo justo encauce recursos hacia aquello que la sociedad considere prioritario.

En resumidas cuentas, no se puede vivir de subvenciones, pero tampoco de donaciones. Hay que hacer política. Y hay que hacer economía.

domingo, 25 de diciembre de 2011

"Educación siberiana" continúa su imparable ascenso

Superventas en Italia, llegó el año pasado a España, gracias a la editorial Salamandra, "Educación Siberiana" de Nikolai Lilin. Jaleado sin el menor ánimo crítico por una orda de periodistas ávidos de sensacionalismo, ahora también ha dado lugar a la filmación de una película protagonizada por John Malkovich que a buen seguro reimpulsará su venta en las navidades del año que viene. Y lo cierto es que el libro entra muy bien. Pero es éticamente dudoso venderlo como una autobiografía, cuando es más que cuestionable que lo sea.

Estilísticamente no se puede decir que sea gran cosa, pero tampoco lo pretende, ni falta que le hace, a mi parecer. Transmite muy bien lo que quiere transmitir, entra muy fácilmente y engancha, engancha mucho, en buena medida gracias a la construcción global del relato. Y eso siempre es de agradecer.

Chirrían las traducciones y las transcripciones. Se nota que llegan al español vía italiano y, entre eso y las erratas y la deficiente calidad de la traducción en algunos casos, la gran mayoría de las palabras originales se hacen completamente irreconocibles. Empezando por que no sé exactamente a qué palabra rusa corresponde "criminal", cosa que no es baladí al caso. Luego hay casos muy extremos en los que no habría costado nada evitar el error, teniendo en cuenta que se trata de un "superventas". Por ejemplo, no llamar a Rostov del Don, en repetidas ocasiones, "Rostov del Ron"... En fin... En ese sentido, muy mal.

Y en su contenido es un libro tramposo que mezcla varias cosas.

Sobre todo, es una novela: un producto claramente comercial, orientado a la venta, y que explota una cierta mirada romántica sobre la mafia que ya ha vendido mucho en Occidente. De allí los adornos y, con toda probabilidad, muchas ocultaciones de los aspectos más difícilmente presentables de la historia.

Pero también es un documento. Sea como fuente directa (como pretende) o indirecta de información, está claro que el autor se ha esforzado por estar bien informado sobre el mundo criminal ruso. En ese sentido, el libro tiene gran interés y además habla de una región bien poco conocida como es Transnistria.

Y en tercer lugar -lo más polémico- es que pretende ser una autobiografía.

De toda autobiografía se espera que sea subjetiva y en este caso es personal (y personalista) a más no poder. Es una visión del mundo dividido en "buenos" y "malos", donde el autor es además "el mejor". Y no deja de serlo ni al final, cuando intenta relativizar un poco lo relatado...

Por otra parte, al igual que tiene buen conocimiento de unas cosas de las que habla, no tiene ni idea de otras que presenta como "hechos" (por ejemplo, los judíos nunca han sido declarados "enemigos del pueblo" en la URSS). Y eso ya de por sí arroja la sombra de la duda sobre la veracidad del resto del texto.

Es cuestionable, en fin, el mismo hecho de que la obra sea autobiográfica. Sólo con una prensa caben los hechos relatados en "Educación siberiana", su paso por Chechenia, sus dos pasos por la cárcel y su etapa en Israel... en los 23 años de vida, a los que aparece Nikolai, siempre según su propio relato, en Italia.

Algo muy significativo al respecto es que el autor se sigue negando a que se traduzca el libro al ruso aunque en ello habría tenido, sin duda, unos resultados de ventas excelentes. Y eso es porque la parte de impostura que contiene en Rusia sería rápidamente desenmascarada. Sólo con las noticias que llegan sobre el libro desde el extranjero, la runet ya se ha llenado de chascarrillos al respecto de lo bien que Lilin se ha espabilado para ganar pasta ofreciendo al lector occidental precisamente la imagen que este espera de los rusos. Hay quien lo tiene por un farsante total y quien dice que es un delincuente menor que no ha vivido ni la cuarta parte de lo relatado, pero el caso es que no parece haber una sola persona en Rusia que se crea que se trate de una verdadera autobiografía.

Pues bien, decía yo que es un libro tramposo porque mezcla los tres niveles: la pretendida autobiografía, el colorido novelesco y el interés documental. Un buen lector deberá esforzarse, por tanto, por separar la paja del grano.

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Y de propina algunos apuntes reflexivos sobre las sectas y las comunidades en Rusia.

Simplificando mucho, los espacios sociales europeos y los estadounidenses, se pueden describir como verdaderas sociedades nacionales los primeros, mientras que los segundos son, en gran medida, comunidades y sectas. En las "sociedades" puede haber tendencias diferentes e incluso opuestas, pero todas ellas se posicionan respecto al mismo eje (o, como mucho, dos ejes) Es decir, siempre definen su posición en relación a los demás, son como identificables con unas coordenadas sobre la totalidad del espacio social. Mientras que las comunidades y las sectas están, en mayor o menor medida, replegadas sobre sí, y se articulan entre ellas de formas muy diversas y variables.

Pues bien, aunque Rusia se asemeja más al modelo (si se le puede llamar así) europeo, ofrece también mucho espacio al desarrollo del comunitarismo y del sectarismo (puede que simplemente por sus características geográficas). De allí que el tema de la nacionalidad (en contraposición a la ciudadanía, que es la misma para todos) sea tan importante. De allí también la larga historia de cismas en la religión ortodoxa y la mayor descentralización de su iglesia, en comparación con la católica (sin llegar, claro, al protestantismo).

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Un poco para todos

Hoy tengo un poco para todos.

Para aquellos que, alucinados con el tirón del 15-M, se creen que están inventando la bicicleta. Repiten simiescamente que todos los partidos son iguales, sin darse cuenta de que pocas cosas de las que reivindican ahora son realmente novedosas.

De que mucha gente, antes que ellos, estaba denunciando la corrupción de la política y reivindicando los derechos sociales. Gente que lo hacía, con toda la buena voluntad del mundo, desde los partidos y los sindicatos, y sin ningún interés personal. Y que, de hecho, fueron quienes conquistaron todo eso que ahora nos quieren quitar: la sanidad y la educación públicas, las ayudas a los parados, las pensiones, los derechos laborales, etc. etc.

Nada de ello se consiguió con explosiones espontáneas de indignación social, sino con un trabajo organizativo paciente, metódico y tenaz.

Así que menos arrogancia y más respeto. Y más preguntarse sobre por qué ahora nos ha entrado esta fiebre movilizadora y durante años, décadas, no hemos movido un dedo mientras otros se dejaban la piel luchando.

Pero, como ya he dicho, hoy tengo para todos. También para aquellos que contemplan el 15-M como unos indeseables advenedizos. Pareciera que les molesta que alguien se esté movilizando sin su tutela. Desde el sectarismo de su propia marca (ya sea un partido comunista, un sindicato o un movimiento de liberación nacional) miran, envidiosos, cómo de repente cientos de miles de personas hartas de estrecheces ideológicas salen a las calles.

Los hay también que, cortitos de vista, apoyan el movimiento pero sólo para llevarlo a su terreno. Exponiéndolo a un riesgo de suicidio, como el que, por ejemplo, supondría la convocatoria de una huelga a espaldas de los sindicatos mayoritarios (sí, sí, muy corruptos y bla, bla, bla... pero a fin de cuentas bastante mayoritarios).

Unos claman al cielo preguntándose por qué el Movimiento 15-M entrega el poder a Rajoy al no pedir claramente el voto a la izquierda. Otros intentan que se posicione activamente a favor de la abstención, en la mejor de las tradiciones anarcosindicalistas. Ninguno de ellos se para a pensar que si el Movimiento siguiera sus sabios consejos -ya sean lanzados desde IU o desde la CGT- no tendría esa capacidad aglutinadora y ese seguimiento que está adquiriendo. Sino el de una IU o el de una CGT... Es decir, cuatro gatos (y bajando)...

En fin, ya sé que hoy me caerán palos por todos lados. Qué le vamos a hacer, no me viene de nuevas... Espero no haberme dejado a nadie...

lunes, 3 de octubre de 2011

La moderación como nuevo valor absoluto

El contenido ya no importa. Quién tiene la razón se ha vuelto completamente secundario. Lo único importante, de ahora en adelante, es la moderación.

Los antifascistas son iguales que los nazis porque no rechazan de plano la violencia. Las feministas son como los machistas pero al revés. Y el 15-M es, según Esperanza Aguirre, el germen del golpismo (!). Todo ello simplemente porque se posicionan, porque no se quedan neutrales ante la injusticia.

"No todo es blanco o negro", una constatación bastante pertinente, se ha convertido hoy en el comodín de quienes necesitan y ansían justificar su doblez. Debió habernos alejado del dogmatismo, del integrismo, pero nos está conduciendo al dogmatismo de lo gris. Como no hay nadie que tenga realmente razón ni que deje de tenerla, ya no hay nada que defender, nada por lo que luchar.

No importa si al que tenemos delante ha despilfarrado millones de arcas públicas o si se lucra a costa de la explotación infantil. Nos podemos encontrar frente a frente con la injusticia, el racismo, la desigualdad... Lo único importante es no subir la voz, no levantar la mano.

Poner el acento en la moderación de las formas, en la corrección de trato, en su origen debió de haber servido para posibilitar el debate: para que nadie pudiera abusar de su posición de fuerza y zanjar coactivamente las discusiones. Pero en lugar de ello ha imposibilitado el debate: cada vez más cualquier objeción, cualquier protesta, cualquier argumento que apunte a lo profundo, al corazón de las cuestiones es tachado de radical, inmoderado, violento.

Se aborta de esa forma cualquier resistencia, porque toda resistencia resulta que es una agresión. En un "dos por uno" los apologetas de la moderación consiguen que se mantenga el status quo y, al mismo tiempo, una inversión mínima en ello porque la represión -demasiado costosa- es sustituida con la ideología de la moderación.

El debate se vuelve imposible y lo único que nos queda es la insulsa y superficial charleta. Podemos hablar de política y de sociedad mientras no le demos más importancia que a la última jornada de la Liga.

Lo que se nos exige, en el fondo, es que nada nos importe demasiado.

En realidad, ya no hablamos de moderación. Sino de mediocridad.

viernes, 8 de julio de 2011

El sentido profundo del "sentido común"

¿A qué nos referimos cuando apelamos -y lo hacemos con gran frecuencia- al "sentido común"? Intuitivamente entendemos que "de sentido común" es "lo normal", "lo evidente por sí mismo", algo que no necesita demostración...

¿Qué puede ser tan poderoso?

Echando mano de la RAE, descubro lo siguiente:
sentido común.

1. m. Modo de pensar y proceder tal como lo haría la generalidad de las personas.

Me veo entonces gratamente sorprendido por la perspicacia de los señores académicos. Bastante más razonables, sólo por esta vez, que los redactores de la Wikipedia: "El término sentido común describe las creencias o proposiciones que benefician (??) a la mayoría de la gente de una familia, clan, pueblo y/o nación".

Es tan buena la definición de la RAE porque, desechando las interpretaciones superficiales va, siguiendo una metodología casi durkheimiana, al grano: "lo común" es lo generalizado, subrayando así que se trata de un concepto eminentemente social. El "sentido común" es un cuerpo de creencias compartidas que aplicamos intuitiva y acríticamente.


Así definido, se ve claro que el "sentido común" comparte todas las virtudes y vicios de las creencias colectivas. Muchas menos probabilidades de error que las de las creencias individuales. Pero, al mismo tiempo, errores más profundos e inamovibles.

Casi todas las creencias sociales son ciertas o, al menos, eficaces (de esta constatación nació aquel proverbio de "dos cabezas piensan mejor que una"). Es normal, son el resultado de una ingente acumulación de experiencias. Y cuantas más vivencias suman más completo se vuelve el cuadro. Ésta ha sido la base del progreso humano, al menos hasta la aparición de la ciencia moderna: acumulación de experiencias y evolución del "sentido común".

Por otra parte, cuando el "sentido común" se equivoca, las consecuencias pueden llegar a ser dramáticas. No sólo porque, al ser un error colectivo, adquiere proporciones mayores, sino también porque las creencias compartidas se retroalimentan formando bloques impenetrables que no sucumben ni ante las evidencias más flagrantes.

Es infinitamente más poderoso lo que piensa mi entorno que lo que ven mis ojos.

Recordemos que hubo un tiempo en que era "de sentido común" que la luna era del tamaño de una moneda, o que la desaparición de un niño tenía que ser necesariamente cosa de brujería, o que lavarse más de una vez al año era perjudicial para la salud. Y no había quien nos sacase de allí...

La mayor cruzada jamás acontecida contra el "sentido común" fue la emprendida por la ciencia moderna. Y gracias a la enorme eficacia del método científico se operó en cuestión de décadas la mayor revolución de la Historia: la ciencia pasó a ser el "sentido común". En adelante, hacer caso a los científicos sería cada vez más una cuestión "de sentido común". Hasta el punto de aplicar, en ocasiones, los avances de la ciencia sin ningún "sentido común", valga el absurdo...

La misma tarea de desmontar el "sentido común" fue emprendida también por las Ciencias Sociales, pero con un éxito más que dudoso... Puede que haya sido así porque tratan cuestiones más cotidianas, o porque su eficacia es inferior y más difícil de probar, o porque con demasiada frecuencia amenazan las relaciones de poder existentes... Seguramente habrá un poco de todo...

El caso es que sigue costando una barbaridad extraer del ámbito del "sentido común" las preconcepciones, por poner unos pocos ejemplos, sobre los roles de género, sobre las realidades nacionales, sobre la naturaleza del trabajo remunerado... E incluso sobre el sentido del propio "sentido común"...

domingo, 5 de junio de 2011

De asamblearismo y sectas


Lo mejor del incipiente movimiento asambleario nacido a raíz de las acampadas, un auténtico tesoro a conservar, es la ausencia del sectarismo que nos ha venido corroyendo y envenenando en las últimas décadas. Eso, más allá de todas las debilidades del proceso, es lo que abre una esperanza para la regeneración de la izquierda.

Casi ninguna bandera -ni roji-negra, ni republicana, ni roja-, casi ningún logotipo sindical -ni "revolucionario" ni "reformista"... Y un cartel que lo resumía todo: "No me pongáis etiquetas!"

Durante décadas quienes hemos militado en organizaciones tradicionales hemos sentido encima el peso agobiante de los "referentes", de las "tradiciones" políticas, de los rencores personales y mezquinas luchas por el poder, de imbéciles debates ideológicos... Y quizá la sensación de libertad estas semanas, en las plazas, se deba tanto a la superación de este asfixiante sectarismo como a la alegría de insubordinarnos al poder del opresor...

La esclerosis de las izquierdas tradicionales había conducido al olvido de lo más importante. Habíamos acabado luchando por los símbolos, en lugar de luchar por aquello que estos representan. Defender las ideológicas pajas mentales de nuestro propio grupúsculo o los intereses de nuestra corriente llegó a ser más importante que entender y reconocer la realidad social.

Construimos espacios impenetrables incluso a un nivel psicológico: demasiados mecanismos preconstituidos, demasiadas relaciones personales... Un nuevo tenía que tener mucha voluntad y paciencia para terminar integrándose. Voluntad y paciencia, bienes escasos hoy más que nunca...

Todo el mundo debe encontrar un lugar en este nuevo asamblearismo. Y para eso no es tan importante que cualquiera pueda agarrar el micrófono -aunque la igualdad de palabra es fundamental-, sino que todo el mundo pueda aportar algo, ayudar, contribuir aunque sea con un par de horas de trabajo a la semana. Pero de trabajo, no de frustrante cháchara...

Una persona que se siente útil, que siente que está participando en una creación colectiva, se comprometerá a largo plazo con la transformación social. Y si conseguimos que muchos lo hagan, está claro que tenemos un futuro.... ¡Y tanto que lo tenemos!

martes, 24 de mayo de 2011

Burbujas

Es el mayor drama de la especie humana. Cada uno vive en su propia burbuja. Hasta tal punto estamos encerrados cada uno en nuestro propio mundo informativo que en ocasiones el hecho de la comunicación parece un auténtico milagro.

Siempre vivimos en la ilusión de formar parte de la mayoría gracias a que nuestro entorno cotidiano es muy poco representativo y está fuertemente sesgado. Incluso en un mundo tan "abierto" como el nuestro -con, aparentemente, numerosísimas fuentes de información- nos las apañamos para centrar nuestra atención en aquello que confirma nuestras visión del mundo y rechazamos por minoritario y raro lo contrario. ¡Cuántas veces que me he encontrado personas de izquierda tachando de frikis a los votantes del PP... en Madrid, donde la derecha lleva cosechando amplias mayorías desde hace ya décadas!

Si las suposiciones de uno encima son reforzadas no sólo por el entorno personal sino también por el mediático la cosa se agrava. Políticamente eso se traduce, por ejemplo, en el bucle PP-PSOE y el propio sistema de democracia representativa que tiene absortos a más de siete millones de españoles que ni se imaginan otras alternativas.

De la misma fuente mana también la incomprensión del mundo socio-político-mediático en el que viven los catalanes y los vascos. A partir de allí, ya no importa cuántas personas pueden salir a la calle ni cuántas votarán a qué opción, que serán todos irracionales, obcecados, malvados, desleales, egoístas, etc.

De hecho, esa es una tendencia recurrente: tachar a cualquiera a quien no comprendemos de irracional...

Una cosa paradójica pasa con el individualismo ideológico. Parecería que las ideologías más sociales debieran hacernos más cerrados con lo extraño. Pero curiosamente el florecimiento del individualismo ha dirigido nuestros esfuerzos tanto en la reivindicación de nuestra originalidad e individualidad, relajando el esfuerzo necesario bien informados.

Tan limitados han resultado los antiguos rehenes de su grupo, como los nuevos "librepensadores". Aquellos por la homogeneidad de la información de la que se nutrían, éstos por la falta de información y/o de herramientas interpretativas para procesarla. La libertad de opinión es importante pero no una cura para la ignorancia.

Como decía, es un drama: no nos entendemos, no nos escuchamos... Nos hemos vuelto demasiado listos para hacer caso a nadie. Pero en realidad sólo vemos lo que queremos ver y oímos lo que queremos oír. Ni nos damos cuenta de cómo desviamos la mirada de lo que contradice nuestras preconcebidas ideas. De que constantemente respondemos antes de haber entendido lo que se nos está diciendo, porque lo único que importa ya es responder...

miércoles, 11 de mayo de 2011

Intenta argumentar con un niño al que intentas quitar un caramelo...

Los agitados debates en torno a la solución para el futuro energético de la Humanidad han producido en los últimos meses un sinfín de argumentos y contraargumentos a favor y en contra de las diferentes soluciones que se proponen.

Afortunadamente ya no queda casi nadie tan idiota como para abogar por la profundización en la dependencia de los fósiles. Por otra parte, las petroleras tampoco necesitan realmente que nadie las defienda. Probablemente hemos llegado ya a un punto tal de dependencia en que, sin necesidad de propaganda, solamente con algo de lobbying, se terminarán de explotar las últimas reservas que quedan, los industriales se embolsarán sus últimos enormes beneficios y se irán felices a casa.

Entre los defensores de las renovables, y dejando aparte a los representantes de la industria, como es lógico abundan los militantes y simpatizantes ecologistas. Muchos están sencillamente mal informados sobre el potencial sustitutorio de estas fuentes de energía, así como sobre el impacto que su exlotación, por muy renovable que sea, causa en el medio ambiente. Aquellos que sí lo son no tienen reparos en reconocer que la única solución real es la reducción de nuestro nivel de consumo.

Pero los más obstinados son, con diferencia, los defensores del nuclear. Ante el amplio reconocimiento científico y social de la inviabilidad de la energía basada en fósiles, el lobby nuclear desde hace una década ha visto la suya y, apoyándose en un tropel de expertos obsesionados con la posibilidad técnica de realización de los proyectos y completamente ignorantes de sus condicionantes políticos y sociales, ha llevado a cabo una exitosa ofensiva que le ha permitido rehabilitar en buena medida su imagen pública... al menos, hasta Fukushima.

Con estos bien o malintencionados defensores de las centrales nucleares el esquema siempre se repite: ya les puedes sacar a colación los residuos, la imposibilidad de garantizar la seguridad de las plantas, la proliferación... que te responderán siempre con el cambio climático y la insuficiencia de las renovables. Entonces tú les dices que, por tanto, la única solución pasa por la reducción del consumo, no por el atolladero nuclear. Que l
o insostenible no es una u otra fuente de energía... sino el ritmo al que consumimos.Y entonces... ellos callan o responden con otra cosa o, en el mejor de los casos, simplemente lo tachan de imposible.

Y esto es precisamente lo que me hace temer que, cuando pase el jaleo de Fukushima, la cosa nuclear seguirá su camino. Porque la irracionalidad de un ser humano compulsivamente aferrado a sus lujos es más poderosa que cualquier argumento. Porque le daremos mil y una vueltas, nos escaquearemos de afrontar la verdad, insultaremos al que nos la eche en cara o le tacharemos condescendientemente sus propuestas de utópicas e imposibles...

Cualquier cosa antes que reconocer abierta y honestamente algo muy sencillo...

¡QUE NO NOS SALE DE LOS COJONES CONSUMIR MENOS!

¡QUE QUEREMOS SEGUIR TRAGANDO COMO PATOS HASTA QUE NOS REVIENTE EL HÍGADO!

¡QUE NOS IMPORTA UNA MIERDA NUESTRO FUTURO Y EL DE NUESTROS HIJOS SI ESO SUPONE RENUNCIAR A LA SATISFACCIÓN INMEDIATA DE NUESTROS DESEOS!


Y es que en el fondo somos una sociedad inmadura, una sociedad de críos obedientes ante la autoridad del fuerte y sin la tolerancia a la frustración necesaria para los necesarios ejercicios de responsabilidad de la vida adulta...

jueves, 21 de abril de 2011

La insoportable levedad de nuestras convicciones

Mucho refunfuño de bar, los políticos (y de paso la política) caen en descrédito, los medios de comunicación no paran de bombardear con noticias de corruptelas (de signo contrario al suyo, claro)... Pero... ninguna consecuencia real. No sólo la ciudadanía (si es que tal cosa existe) no se anima a construir algo con sus propias manos. ¡Es que ni siquiera se dan consecuencias electorales! ¡Ni en la distribución de votos, ni en los índices de abstención!

Como corderos al matadero, siempre que son convocados, los electores marchan a las urnas y echan su papeleta a favor del PPSOE... La sangre de horchata que ello supone impresiona... en un primer momento...

Pero en verdad: ¿porqué iba a indignarse la gente realmente? Los políticos se forran, trafican con influencias, colocan a sus numerosas familias, se tiran a menores y recalifican espacios naturales.... Pero, ¿y a quién no le gustaría hacerlo?

"Son todos iguales" y "¿Qué se puede hacer?" son sólo excusas. En realidad, el cinismo de la política sólo refleja el cinismo de la sociedad. Nadie ataca en serio el sistema porque nadie se siente con autoridad moral para hacerlo. Nadie se considera mejor (ni aspira a serlo).

Ningún corrupto horroriza ya, porque el ciudadano medio no haría cosa distinta de encontrarse en su lugar.

Pasa no sólo con los políticos: las cantidades astronómicas que cobran los futbolistas e incluso los abusos de los empresarios son, cuando no justificados, al menos exculpados, por la creencia en que, en el fondo, todos somos iguales...

Si ayer era la fe en el orden y en la bondad de los que nos explotaban, hoy es la fe en la sinvergüenza innata del ser humano lo que nos paraliza de la misma forma. La sociedad es una especie de mafia generalizada en la que todo el mundo está en el ajo (o alberga la esperanza de estarlo). Y por eso nadie tira de la manta, ni se enfrenta a la situación.


Ver Mapa de Corrupción por Partidos Políticos en un mapa más grande

sábado, 2 de abril de 2011

Masacre de clase

Más que la "lucha de clases", enunciada por Marx, esto empieza a parecer una "masacre de clase". Al menos, por lo que al Estado español se refiere.

Los núcleos de resistencia son cada vez menos. Mires por donde mires, ves gente abatida, derrotada, sin confianza en sus propias posibilidades... Abandonando el barco común en el que ha navegado tanto tiempo la clase trabajadora, pisándose y mordiéndose los unos a los otros como ratas en desbandada.

Y el enemigo no perdona ni afloja. No toma prisioneros: masacra sin piedad todos los derechos sociales y laborales que consigue alcanzar.

Ya no podremos ni jubilarnos dignamente, ni llevar a nuestros hijos a escuelas de calidad, ni tener una cobertura sanitaria decente... El paisaje urbano también empieza a reflejar esta masacre: si en los años 80 se tiraron la mayoría de los poblados y emergieron barrios populares de aspecto aceptable, ahora vuelven poco a poco a llenarse de basura, de delincuencia y calzadas descalabradas.

Por contra, proliferan a más no poder las urbanizaciones con seguridad privada, privados servicios de limpieza, donde vive gente con seguros privados de salud, que lleva a sus hijos a colegios privados y que, por supuesto, tiene su privado plan de pensiones. No sólo eso: para que esta gente, que lo tiene todo, también pueda disfrutar del paisaje urbano cuando le plazca, muchos barrios céntricos se habilitan para ellos, al tiempo que la policía y precios prohibitivos se encargan de que los jóvenes de clases populares no molesten la vista a los señores.

La Historia demuestra que, para que los trabajadores pudieran llevar una existencia digna, más importante que la presencia de partidos de izquierda en los gobiernos (cosa que, claro está, ayuda), ha sido la capacidad autoorganizativa de la clase. La facultad de erguirse, sacar pecho, sentirse fuerte, orgullosa de sí misma. Nutrir y controlar sus propios sindicatos, asociaciones vecinales, cooperativas. Formar un tejido social vivo y musculoso. Tan lejos de lo que nos ha tocado vivir...

miércoles, 16 de marzo de 2011

La nefasta división del trabajo V: los argumentos a favor de la división del trabajo

Los argumentos a favor de la división del trabajo se pueden clasificar en dos grupos:

· el descriptivo “no todo el mundo puede hacer de todo” y

· el normativo “no es eficiente que todo el mundo haga de todo”.

A la primera afirmación baste responder que obviamente no es que no exista ninguna diferencia entre nosotros. Pero las diferencias reales de nuestras capacidades al momento de nacer son mucho (¡infinitamente!) menores que las diferencias producidas posteriormente por nuestra condición social. Negarlo significa lastrar un deje biologista que ya debíamos haber abandonado en el siglo XIX.

A la segunda, por el contrario, no hay mucho que objetar. Efectivamente el reparto de tareas y la especialización aumentan la eficiencia en la ejecución colectiva de tareas. Tampoco se trata de hacer apología de la ineficiencia, a fin de cuentas somos seres sociales y no estamos hechos para que cada uno se valga por sí mismo.

Pero tampoco deberíamos olvidar que la eficiencia no es la principal necesidad humana (ni siquiera es una necesidad humana, estrictamente hablando) y, por tanto, debería dejar de ser la excusa-comodín para todo. Deberíamos recordar que la división del trabajo, lejos de ser la panacea, es un campo minado de dinámicas sociales perversas y daños a la integridad del individuo.

No deja de ser curioso, por lo demás, cómo las ideologías liberales y el capitalismo, siempre tan reacios a hablar en términos de lo social o del bien colectivo, al mismo tiempo exigen que el sistema educativo (¡público!) maximice la especialización teniendo bajo el brazo un único argumento merecedor de tal nombre... el de la eficiencia agregada. Es curioso.

La nefasta división del trabajo I

La nefasta división del trabajo II: trabajadores manuales y trabajadores intelectuales

La nefasta división del trabajo III: tareas productivas y tareas reproductivas

La nefasta división del trabajo IV: compartimentación del saber

miércoles, 9 de marzo de 2011

La nefasta división del trabajo IV: la compartimentación del saber

No se trata aquí de una división jerarquizante como las anteriores: lo que quiero decir es sencillamente que cada vez sabemos más de menos y ello tiene algunas implicaciones problemáticas.

Al principio, todo era Filosofía. Los filósofos se ocupaban de todo: la Física, las Matemáticas, la Sociedad, la Naturaleza… y con frecuencia también eran literatos o poetas. Pero ya en el siglo XVIII son escasos los sabios que son hombres de Ciencias y de Letras al mismo tiempo. Y en el siglo XIX el divorcio entre Ciencias Naturales y Ciencias Sociales es definitivo. Dentro de estas últimas, sin embargo, sobreviven aún autores enciclopédicos, generalistas que abarcan lo económico, lo sociológico, lo antropológico, lo psicológico… En el XX incluso esto se habrá acabado. En adelante, ya no existirá el sabio sino tan sólo el experto.

No cabe duda de lo que ha supuesto todo ello para el expansión cuantitativa del cuerpo del conocimiento. Pero al mismo tiempo se ha perdido perspectiva, riqueza y también comprensión. Porque la comprensión de las cosas es la capacidad de relacionarlas, de entenderlas en relación con el mundo (social y natural) en el que vivimos. Una cuestión de tener perspectiva.

Ya será muy difícil encontrar un físico poeta. O un biólogo que entienda las dinámicas sociales. Pocos historiadores se interesarán por la Historia Natural. Y, dentro de las Ciencias Sociales, antropólogos, politólogos, sociólogos, economistas y psicólogos sociales librarán una absurda, mezquina y contraproducente lucha por el territorio disciplinar.

Los científicos son con demasiada frecuencia tecnócratas sin conciencia ni interés por su lugar dentro del espacio social. A veces, auténticos mercenarios sin escrúpulos y sin valores. Los humanistas y los letrados se convierten en ideólogos profesionales a sueldo de partidos, medios de comunicación, sindicatos y, sobre todo, del capital (que es, al final, quien paga la ronda, aunque otros la administren).

Ello significa además que la compartimentación del saber llevada al extremo no solamente hace daño al sujeto en sí (limitando sus horizontes y condenándolo a preguntarse tan sólo por una ínfima parcela de la realidad), sino que también perjudica a todos los demás, generando un tropel de tecnócratas e ideólogos que, con el argumento de su exclusiva pericia, conforman reservas de saber en las que nadie más puede entrar. Algo parecido a como antaño se debían aceptar las opiniones de los curas porque eran los únicos que sabían leer y eran versados en las Sagradas Escrituras.

La nefasta división del trabajo I

La nefasta división del trabajo II: trabajadores manuales y trabajadores intelectuales

La nefasta división del trabajo III: tareas productivas y tareas reproductivas

La nefasta división del trabajo V: los argumentos a favor de la división del trabajo

lunes, 7 de marzo de 2011

Individualismo e inseguridad

Dentro de la fragilidad e inseguridad generalizada de la existencia humana, lo que mayor seguridad siempre nos ha proporcionado ha sido vivir en sociedad. Desde que, al principio de los tiempos, para defenderse del atacante el grupo se ponía en círculo, hemos venido cubriéndonos las espaldas, proporcionándonos mutuamente seguridad y tranquilidad, asegurando que si uno fallaba no se iba a hundir, otros lo rescatarían.

El individualismo, interpretando lo anterior a sensu contrario, debería correlacionarse con mayor inseguridad. Y efectivamente: la solidaridad pierde terreno, la inseguridad empieza a campar a sus anchas.

Puede que el proceso no sea unidireccional. Parece que nuestra inseguridad actual (sobre todo, la laboral, que es el fundamento de todas las demás inseguridades) hubiera hecho a las personas aún más ávaras. En una situación estable, aunque fuera de miseria material, se tejían lazos, se construían apegos. En un contexto de sálvese quien pueda nos volvemos ratas humanas.

La inseguridad despierta lo más caníbal de nosotros y, entonces sí, el hombre se convierte en un lobo para el hombre.