martes, 27 de diciembre de 2011
Así eran los hunos
lunes, 19 de diciembre de 2011
El 15-M y el nacionalismo catalán
Cataluña también ha seguido una deriva peculiar.
Por un lado, el derecho a la autodeterminación no ha sido incluido, de momento, en la mayoría de los manifiestos de mínimos. Y en la acampada de pl. Cataluña estuvieron presentes, en su momento, personajes lamentables como el cansino nacionalista español Francisco Garrobo (de UPyD) en la Comisión de Comunicación. También es verdad que en las asambleas se viene hablando mucho más castellano del que en Cataluña se suele oír en las reuniones públicas.
Pero nada de ello ha implicado rechazo por parte del nacionalismo catalán. Todo lo contrario: incluso los independentistas organizados en las CUP han sido los impulsores de numerosas asambleas a lo largo y ancho del país. Y cuando el derecho a la autodeterminación no ha sido contemplado entre los mínimos ello en absoluto ha sido por que no contara con un apoyo mayoritario, sino por la voluntad de máximo consenso que en todo momento ha caracterizado al movimiento.
Desde donde sí se ha intoxicado -sin oponerse frontalmente- la imagen del 15-M, intentando presentarlo como un nido de catalanofobia, una especie de enemigo en casa, ha sido de ese difuso conglomerado que es el independentismo interclasista (o sea, de derechas). Molestos con que, después de haber estado la independencia bajo todos los focos en los últimos años, ahora el tema estrella de la agenda popular se hubiera vuelto la justicia social, se han dedicado a lanzar mentiras desde medios tan importantes como el diario Avui. Entre las afirmaciones que he llegado a recoger estaban tales como que los partidarios de incluir la autodeterminación hubieran trabajado en un ambiente de amenaza o que se hubieran puesto trabas para el uso del catalán.
Pero no hay nada más falso que la acusación de españolismo lanzada contra el 15-M. En mi opinión personal, el movimiento simplemente molesta porque expresa la pérdida de legitimidad del engranaje institucional -y de sus portavoces, los grandes medios- y por eso le caen palos desde todos lados: desde el Avui hasta La Razón. Así de sencillo.
domingo, 17 de abril de 2011
La fundación de Quahog
"We're gonna build a new settlement! We'll have a happy new life, and we'll have equal rights for all... except Blacks, Asians, Hispanics, Jews, Gays, Women, Muslims... uhm... Everybody who's not a white man. And I mean, WHITE white. So no Italians, no Polish... Just people from Ireland, England and Scotland. But only certain parts of Scotland and Ireland. Just full-blooded Whites. No, ya'know what? Not even Whites. Nobody gets any rights.................... Ah, America."
"¡Vamos a construir una nueva colonia! Aquí tendremos una vida feliz y derechos iguales para todos. Menos para negros, asiáticos, hispanos, judíos, gays, mujeres, musulmanes... ehem... en fin, todos los que no sean blancos... O sea, blancos blancos, ni italianos ni polacos... sólo gente de Irlanda, Inglaterra y Escocia. Pero sólo algunas partes de Escocia e Irlanda. Sólo los blancos pura sangre. ¡Qué coño! ¡Ni siquiera blancos! Nadie tiene derechos. Ah... América."
miércoles, 26 de enero de 2011
¿Hungría señala el camino?
Buena parte de los problemas actuales de nuestras economías estaban prediagnosticados desde antes de la crisis. Habíamos cedido nuestra soberanía a instancias internacionales (como la Unión Europea), al tiempo que éstas estaban (y siguen estando) secuestradas por insensatos fanáticos ultraliberales y poderosos lobbies.
Y ahora, ¿quién defiende la soberanía de los pueblos? Los contados gobiernos de “izquierda” (social-demócratas) que quedan en Europa se alinean con las políticas más duras del liberalismo. Y los únicos que se enfrentan a Bruselas son... gobiernos de extrema derecha o conservadores por cuestiones de una agenda de extrema derecha. Es decir, Hungría por lo de la libertad de expresión, Polonia por lo de los homosexuales, Francia por lo de los gitanos...
¿Cómo ha podido pasar que el discurso de la soberanía popular –el principio democrático por anonomasia-, se haya encontrado tan hegemonizado por el fascismo más puro y duro?
Las expectativas parecen poco esperanzadoras. Unos seguirán en la deriva controlada casi sin intermediarios políticos por el gran capital, otros encauzarán la disconformidad popular hacia un retrógrado y xenófobo frenesí. En la mayoría de los casos, se dará alguna mezcla de ambas cosas: con una mano agitarán los banderines nacionales, mientras que con la otra seguirán expoliando nuestro trabajo y escatimándonos todo beneficio social.
No hay mal que cien años dure y seguro que será cuestión de tiempo que se produzca una reacción. Pero, ¿de cuánto tiempo? ¿Y cómo de dañadas estarán para entonces la mentalidad de lógica colectiva, la solidaridad entre los pueblos, la capacidad crítica de los ciudadanos?
lunes, 22 de noviembre de 2010
"Español, hijo de puta"
P
asó hace casi diez años, cuando yo vivía en Puerta del Ángel, en Madrid, detrás del puente de Segovia. Iba yo atravesando una noche el Parque de la Montaña en dirección a mi humilde hogar y se dio la circunstancia de que delante mío caminaban dos jovenzuelos librepensadores que iban discutiendo la problemática de la inmigración en este país. Por su manera de razonar me dio la impresión de que, cuanto menos, los moros se hubieran follado a sus madres, los gitanos a sus padres, y los rumanos estuvieran haciendo lo respectivo con sus hermanas. Pero claro, me puedo equivocar y quizá simplemente un cierto contenido de alcohol en su sangre aportaba algo de vehemencia a sus, por supuesto siempre respetables, opiniones.Cuando llegaron a su coche, se entretuvieron buscando las llaves, sin dejar por ello de darse mutuamente la razón en lo que al control de los movimientos migratorios se refiere. Ello me permitió alcanzarles y en ese momento fue cuando se percataron de mi presencia.
"¿A que tengo razón?", se dirigió a mí el que estaba abriendo la puerta del conductor. Pasé por delante con la cabeza gacha, sin darme por enterado de la interrogación.
"¡Eh, tú!" "¿Dónde vas?" Incluso el copiloto, que ya estaba medio metido en el coche, volvió a salir, de tantas ganas que tenía de conocer mi opinión al respecto de la vigilancia de fronteras. "Tú eres español, ¿no?"
No me apetecía en absoluto llevarme de allí dos hostias bien llevadas, máxime sabiendo que el Parque de la Montaña abunda en sujetos con peinado tan heterodoxo como sus convicciones políticas. Pero tampoco me hacía mucha ilusión identificarme como español (menos, sabiendo lo que para ellos significaba ser español).
"Yo, soy de Vallecas", contesté sin dejar de caminar y sin volver la cabeza.
Creo que no les pareció bien la respuesta, dado que, elevando el tono de voz, consideraron necesario sacarme ipso facto de mi error: "¿Tú? ¡¡¡Tú eres ESPAÑOL, HIJO DE PUTA!!!"
Aún me pregunto cuán grande habría sido su sorpresa de haber sabido que en realidad era ruso...
viernes, 10 de septiembre de 2010
El absurdo al cuadrado
Respecto a la condena a las expulsiones de gitanos por parte de Francia, aprobada en el Europarlamento, el Ministro francés de Inmigración declaró:
El Parlamento Europeo se salió de sus prerrogativas y evidentemente no tenemos por qué someternos a una imposición política.Al
"Tenemos una hoja de ruta sobre la inserción de gitanos, hemos hecho propuestas, pero no avanzamos."O sea: el uno dice a la ciudadanía europea "no te metas en mis asuntos internos", mientras el otro está diseñando la política interior rumana.
Es la habitual doble moral de las potencias (desde EE.UU. hasta China, pasando por Rusia, Francia, Reino Unido, etc.)
viernes, 21 de mayo de 2010
La excepcionalidad del antisemitismo
Cuando se olvida todo esto, la unicidad se convierte en un fetiche. Una realidad fáctica se instrumentaliza para justificar prejuicios. Me serviré para ilustrarlo de las reflexiones de Vasili Grossman sobre el antisemitismo (cap. 32 de la Segunda Parte de Vida y Destino).
Nada de esto es aplicable en exclusiva al antisemitismo. En cualquiera de estas afirmaciones "antisemitismo" puede sustituirse por "racismo" sin el menor perjuicio para su veracidad. Pero ello no impide al autor afirmar a continuación:El antisemitismo es reflejo de defectos propios de algunas personas particulares, de ordenamientos sociales y de sistemas estatales. Dime de qué acusas a los judíos y te diré de qué eres culpable. (...)
El antisemitismo expresa la mediocridad, la incapacidad para ganar en la vida en igualdad de condiciones (...).
El antisemitismo expresa la inconsciencia de las masas populares, incapaces de comprender las causas de su infortunio y sufrimiento. (...)
El antisemitismo es la medida de los prejuicios religiosos, latentes en los bajos fondos de las sociedades.
"El hombre que expresa su asco ante los cabellos rizados o ante la expresión gesticular del judío, se maravilla, sin embargo, ante los cabellos rizados de los niños de los cuadros de Murillo, se muestra indiferente ante el habla gutural y la gesticulación de los armenios, contempla amigablemente al negro de los labios azulados.A ver, a ver, a ver. ¿Que los negros sufren menos discriminación que los judíos? ¿Que los armenios, 1,5 millones de los cuales fueron exterminados a comienzos del s. XX, han sido menos perseguidos? Personalmente, el ejercicio de contar muertos para ver qué genocidio ha sido más "especial" me parece pueril, me da vergüenza ajena.
El antisemitismo es un fenómeno especial de entre las persecuciones a las que han sido sometidas las minorías nacionales. Es un fenómeno especial porque el destino histórico de los judíos se ha ido trazando de forma singular, especial.
El autor traza una línea que pasa por Inquisición y el fascismo del s. XX para mostrar como recurren al antisemitismo, ante la inevitable consumación de su destino, tanto períodos enteros de la historia mundial, como gobiernos de Estados reaccionarios y fracasados, como particulares que intentan enderezar sus fracasadas vidas.
¡Me parta un rayo si entiendo qué tiene el antisemitismo de especial! ¿No han quemado acaso los inquisidores también a moriscos y a cristianos herejes? ¿No han sido acaso exterminados también los comunistas y los gitanos en la Alemani nazi? ¿No recurren todos los reaccionarios del mundo al racismo (en todas sus diferentes formas) cuando ven su poder amenazado?
Pero volviendo al "destino histórico singular" de los judíos, veamos qué rasgos tiene para Grossman (que hasta se toma la molestia de enumerarlos):
- La historia del judaísmo se ha unido y entrelazado con numerosas cuestiones políticas y religiosas de alcance mundial.
- Los judíos viven en prácticamente todos los países del mundo.
- Son esa minoría nacional que no se retrotrae a la periferia social y geográfica, sino que procura manifestarse dentro de la corriente principal del desarrollo de las fuerzas ideológicas y productivas.
Una realidad fáctica, como decíamos, la de la unicidad de toda nación, se convierte en instrumento de manipulación al ser equiparada con su exclusividad. De allí a proclamar su superioridad ya sólo hay un paso. Así es como la legítima defensa de una nación perseguida se convierte en racismo. El perseguido se prepara para ser perseguidor.
Es un paso que no creo que se dé en Grossman (al menos hasta donde se le puede conocer por lo que escribió), pero sí en ese monstruoso complejo de superioridad hecho aparato de estado que todos conocemos: Israel.
domingo, 26 de abril de 2009
Racismo y autoestima
Ése es un campo abonado para los complejos tanto de inferioridad como de superioridad. Ambos, pese a lo que pudiera parecer, manan de la misma fuente y, en algunas personas, de hecho conviven alternándose. Sólo cuando la deficiente autoestima de uno requiere muletas para sostenerse, éste las busca en el exterior, surgen las comparaciones y, acto seguido, los sentimientos de ser "superior" o ser "inferior".
Para salir ganando en la comparación el sujeto que duda de sí mismo toma como referente aquello que le parece lo más apropiado (definido culturalmente). Y allí es donde el racismo enlaza con el déficit de autoestima: es una forma de interpretar la realidad que le hace sentirse superior. En realidad, se podría decir lo mismo sobre el machismo, la homofobia, el clasismo, etc.
En absoluto pretendo decir con esto que el racismo es una consecuencia inevitable de la baja autoestima.
Primero, porque dejo la explicación de las raíces de ésta a los psicólogos. Sólo afirmo que el racismo es una de las formas posibles de encauzarla.
Y segundo, porque el racismo es un fenómeno social y sus causas son eminentemente sociales (económicas y culturales). Por ejemplo, una persona educada en un ideario racista tiene muchas más probabilidades de ser racista que otra que no lo haya sido, independientemente de sus respectivos niveles de autoestima (factor cultural). Y una situación de inseguridad económica refuerza las adhesiones identitarias y el abuso de discursos identitarios por parte de los poderes establecidos, también preparando el terreno para el racismo, independientemente de los niveles de autoestima de cada uno. Pero me parece razonable pensar que a igualdad de condiciones sociales el nivel de autoestima puede explicar las diferencias individuales en los grados de racismo.
Desde una perspectiva interesante está explicada la relación entre el racismo y la autoestima por el abogado y profesor limeño Wilfredo Ardito Vega: Reflexiones Peruanas Nº 191: Cuestión de autoestima