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sábado, 5 de abril de 2014

Putin, soberanía y democracia

Putin ha hecho dos cosas bien y las dos a medias.

Una fue acabar con el peor sistema imaginable: el gobierno informal de clanes criminales que, por si fuera poco, peleaban entre sí y se llevaban a todo el país por delante en esa pugna. Pero lo hizo a medias, porque evidentemente no purgó a todos los oligarcas sino solo a aquellos con los que no pudo llegar a un acuerdo.

La otra cosa que hizo bien Putin fue recuperar para Rusia el control de sus recursos naturales. Bueno, más que para Rusia, para su cuadrilla.  Pero el saqueo descontrolado fue sustituido por un robo sistemático y ordenado con el plus de que al menos ahora los ingresos se quedan en el país (al menos, una parte: antes, ni eso). Mal pero mejor. Lo que es peor es que el país no ha aprovechado todos estos años de bonanza para recuperar su industria, que es la gran fuente de soberanía nacional y de resistencia frente a los ciclos del capitalismo. El modelo ruso ha tendido mucho más al saudí que a ningún otro.

Hasta ahora el dinero llegaba de sobra para mantener contenta a una parte crítica de la población y comprar la lealtad del establishment. Ahora que se acercan tiempos difíciles, ya veremos. De momento, en todo caso, el Occidente está prestando una ayuda inestimable a Putin: el pueblo ruso recuerda desde los años 90 que democracia es miseria, criminalidad y caos, y ante las amenazas de imponer la democratización a golpe de sanciones se aferra a cualquier cosa que Putin le ofrece (nacionalismo, homofobia, religión, militarismo, etc.). Y así el régimen puede ir tirando un buen rato más.

Y esto es lo que el ciudadano occidental medio no entiende: más allá de la retórica, sus gobiernos prácticamente nunca han querido contribuir a una Rusia sólida y estable. Solo han visto enfrente un peligroso rival que, cuanto más débil, pobre y sumido en el caos, mejor. Así que antes de criticar a Putin (aunque se merezca todas las críticas del mundo), deberían mirar más por lo que se hace en casa
.

jueves, 17 de marzo de 2011

Algunos datos sobre la crisis alimentaria

Entre 1992 y 2007 el consumo total de kilocalorías por día:
  • Ha descendido en Japón y en 7 países de Europa del Este (Letonia, Hungría, Bulgaria, Serbia, Ucrania, Bielorrusia y Moldova).
  • Ha crecido por encima de 500 mil millones en China y la India.
  • Ha crecido entre 100 y 500 mil millones en Estados Unidos, Brasil, Nigeria, Pakistán, Bangladesh e Indonesia.
Por productos, en un estudio que abarca 10 países (Alemania, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Nigeria, Turquía, Indonesia, Egipto, India y China), sólo se detectan los siguientes casos de descenso de consumo entre 1992 y 2007:
  • Carne, trigo y arroz en Rusia
  • Alcohol y frutas en Alemania
  • El trigo en China (con espectaculares incrementos de carnes, leche, verduras, frutas y alcohol)
Mayor consumo de carne en 2007:
  1. China
  2. EE UU
  3. Brasil
China ya era primera en 1992 pero ahora sus números prácticamente se han doblado. Pero lo que más destaca es el retroceso de Rusia que era la tercera del mundo en 1992. Puede que Moscú consuma muchas joyas, vestidos y mansiones, pero la carne lo delata: una mayoría ahora consume menos. Por supuesto, no se puede ignorar que el año 2000 marca una inflexión. Desde entonces, se vienen recuperando los consumos de lácteos, huevos, verduras, carnes, frutas y pescado. Aún así, no deja de ser espectacular que en 2009 el país esté todavía alejado de sus niveles de consumo ¡de 1980!

Mayor consumo de leche:
  1. India (¿a lo mejor porque sus vacas están menos estresadas, ante la ausencia de muerte inminente?)
  2. Estados Unidos (normal, si toman leche hasta para acompañar la comida, los muy enfermos...)
  3. China
Respecto a 1992 destaca el salto de India que adelanta a EE UU, y sobre todo el de China que multiplica casi por 5 su consumo, ascendiendo desde las últimas posiciones.

Alcohol:
  1. China
  2. EE UU
  3. Rusia
Me imagino que, como la medida utilizada son toneladas de alimento, en este caso puede tener que ver el tipo de alcohol consumido. Ello explicaría que en 1992 Rusia estuviera en posiciones mucho más bajas: el consumo de vodka ha descendido pero el de cerveza se ha disparado. China ha doblado su consumo y eso que ya estaba en segunda posición por aquel entonces. Alemania era la tercera pero, como ya he dicho, este fue uno de los pocos casos de decrecimiento.

Trigo
  1. China
  2. India
  3. EE UU
El descenso en China (aún manteniendo el primer puesto), junto al ascenso poco significativo del arroz, el otro producto de subsistencia por excelencia, apunta claramente a que sus incrementos no se han debido tanto al crecimiento de la población como al del nivel de vida.

Verduras
  1. China
  2. India
  3. EE UU
China ya era la primera pero ahora casi ha triplicado su consumo e ingiere casi 5 veces más verduras que la India.

Frutas
  1. China
  2. India
  3. EE UU
China multiplica por 3,6 sus toneladas de fruta e intercambia la tercera posición con los Estados Unidos.

Arroz
  1. China
  2. India
  3. Indonesia
Sin cambios significativos respecto a 1992.

Un dato que me parece muy significativo a propósito de todo este tema: a nivel mundial, nos encontramos en el porcentaje de hambrientos más bajo (13%), al tiempo que el número absoluto más alto de la Historia de la Humanidad (925 millones). Da que pensar...

Fuentes: FAO, Rosstat

sábado, 27 de noviembre de 2010

Los talibanes vuelven a ser buenos

La tortuosa relación del Occidente con el totalitarismo islámico en Afganistán en breves trazos:

  1. El islamismo militante fue bueno (buenísimo) cuando se trataba de destruir la República Democrática de Afganistán (aliada de la Unión Soviética) en los años 80.
  2. Los talibanes fueron vistos con mejores ojos incluso en los 90 como una solución a la guerra civil de todos contra todos en que se sumió el país tras la retirada soviética: el restablecimiento del orden convenía tanto a la explotación de recursos naturales, como a la política interior pakistaní.
  3. Algunos ceños fruncieron cuando Al-Qaeda, con la que estaban íntimamente relacionados, atentó contra las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania.
  4. Los talibanes de volvieron malos (malísimos) tras los atentados contra el WTC y la prensa de repente descubrió las barbaridades que hacían a las mujeres, los ataques a la diversidad cultural, etc. (como si nada de eso hubiera pasado antes)
  5. Ahora, en el callejón sin salida de la guerra, los estadounidenses, los pakistaníes y el presidente Karzai (ex representante de la petrolera californiana Unocal, por cierto) tienden la mano otra vez a los talibanes del mulá Omar para poder hacer frente de alguna manera a los talibanes pakistaníes, plenamente identificados desde hace algunos años con la yihad global de Bin Laden y que amenazan con desestabilizar por completo dicho país. Si al final resulta que tampoco era para tanto lo de las mujeres...

Con razón se pregunta, irónico, el antropólogo y diplomático Georges Lefeuvre: si las negociaciones con los talibanes no llegan a buen fin, ¿se debería entonces negociar con Al Qaeda?

El circo afgano continúa...