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domingo, 8 de marzo de 2015

С 8 марта. С днем памяти и борьбы! | Feliz Día de la Mujer Trabajadora!


8 марта — день женщин, которые 8 марта далекого 1857 года вышли на улицы с требованием 10-часового рабочего дня и заработной платы наравне с мужчинами.
А не тех, которые в тот день остались дома варить супчик муженьку.
День женщин, которые в марте 1911 года бились за право избирать.
А не тех, которые смотрели на них со смесью ненависти и презренья, за то, что они вели себя не как подобает барышням.
8 марта — день тех, которые кровью, слезами и потом добились того, что женщина оставила свой многовековой статус домашнего животного. Того, что женщина сегодня — Человек.
А не тех, которые думают что никому ничего не должны, не знают и знать не хотят кто боролся за то, что у них есть.
День женщин, которые и нас, мужчин, сделали свободнее, потому что открыли нам глаза на то, что никто не имеет права навязывать нам кем и чем мы должны быть.
Не тех, которые довольствуются своим уделом.
Я вас ценю, люблю и уважаю — солидарных, гордых, веселых, свободных. Желаю вам такими оставаться, никогда не сдаваться и подавать пример женщинам и мужчинам грядущих поколений.
С 8 марта!
8 de marzo siempre ha sido y será el día de aquellas mujeres que el 8 de marzo de 1857 salieron a las calles para exigir una jornada laboral de 10 horas y un salaro igual al de los hombres.
No de aquellas que se quedaron en casa a hacer la cena a sus maridos.
El día de las mujeres que en marzo de 1911 luchaban por el derecho al sufragio femenino.
No el de las que las miraban con una mezcla de odio y desprecio por no comportarse como unas señoritas.
8 de marzo es el día de las que, con sangre, lágrimas y sudor, consiguieron que la mujer abandonara su secular condición de animal doméstico.
No de las que piensan que no deben nada a nadie, las que no saben ni quieren saber nada de quién y cuándo luchó por sus derechos.
Es el día de esas mujeres que también nos han hecho más libres a los hombres, porque nos hicieron ver que somos libres de ser lo que queramos, independientemente de las convenciones sociales.
No de las que se conforman con su suerte.
Os aprecio, os quiero y os respeto: a las solidarias y orgullosas, a las que vivís en alegría y libertad. Que sigáis así, que nunca os rindáis y que sigáis dando ejemplo a los hombres y mujeres de las generaciones venideras.
¡Feliz Día de la Mujer Trabajadora!

sábado, 19 de marzo de 2011

La violencia de género no es un asunto privado

Se han dado varios casos muy parecidos en los últimos casos: el hombre agrede a la mujer, otro interviene para defenderla, resulta a su vez agredido y luego, en el juicio... la muy hija de puta, la supuesta víctima, declara a favor del criminal.

El más sonado fue el del malogrado Jesús Neira. Violeta Santander, la mujer a la que defendió, no sólo declaró en su contra sino que además fue a la televisión a montar un espectáculo mediático defendiendo al agresor. Pero es algo muy común. Por ejemplo, cuando en 2007 un chaval de la Universidad de Valencia, Daniel Oliver, fue asesinado por el novio de una pareja en cuya pelea en vía pública intercedió, la chica no sólo no se desmarcó del asesino, sino que llegó a declarar en la policía que fue en defensa propia (algo que ya se ha probado rotundamente falso).

Existen muchas explicaciones psicológicas y sociológicas para explicar (o justificar) esas conductas. Pero, sin rebatirlas, no creo que haya que dejar de decirlo: son unas hijas de puta.

Algunos opinadores de ultraderecha (no todos, porque en estos casos ni siquiera todos se atreven) han defendido el supuesto derecho a la intimidad de la pareja en los casos en que la mujer no quiere denunciarlo.

Yo niego tal derecho. Me da igual que alguna no se merezca que se la defienda: las agresiones machistas nos afectan a todos. Los mismos que pegan o insultan a sus parejas son los que pueden pegar o insultar a mi pareja, a una amiga o a mi hermana.

Es una cuestión de todos, y todos tenemos el deber de intervenir. El deber de no dejarles hacer lo que les venga en gana. El deber de callarles la boca, a patadas si es necesario, y que no vuelvan a levantar cabeza.

viernes, 11 de marzo de 2011

El machismo de la voluntad


El peor machismo no es el que no cree que una mujer pueda ser inteligente. Es el que dice a las claras que prefiere una mujer estúpida.

El primero desprecia a las mujeres en general. El segundo se dedica a castigar a las más capaces y a recompensar a las sumisas. El primero las trata con condescendencia. El segundo las odia. El primero se basa en prejuicios culturales. El segundo en complejos de inferioridad que generan impulsos sádicos y necesidad de dominación.

El primero es trasnochado, rancio, tiene mala prensa y va camino de la extinción. El segundo empieza donde acaba el primero.

Cuando se hace imposible seguir sosteniendo que la mujer es inferior al hombre, aflora el cinismo y, desde su pedestal, el muy macho se afirma: "Bueno, me da igual... Como yo soy quien tiene la sartén por el mango, serás estúpida y sumisa por mis cojones, serás inferior aunque no lo seas y me servirás o no serás."

Si el primero es el resultado, involuntario para el sujeto, de una educación, de una tradición, el segundo es el machismo de la voluntad. Movido por el mismo ansia de poder que el patrón que extorsiona a sus trabajadores porque sabe que no se pueden ir. O el policía que tortura a un preso esposado.

La diferencia entre ambos es la misma que separa a un conservador de un fascista.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Vergüenza de las mujeres

Vergüenza de las mujeres que se han “ganado a pulso" estar donde están.

Vergüenza de aquellas a las que “nadie ha regalado nada”.

De las que se consideran mejores personas por llevar un traje.

De aquellas a las que se les pone dura despidiendo trabajadores/as.

De aquellas a las que sólo sale su vena feminista para remarcar lo difícil que les ha sido hacerse un hueco en los cerrados círculos de los hijos de puta.

De las que ni se enteran, ni quieren enterarse, de quién y cuánto ha tenido que luchar para que sus abuelas y sus madres pudieran ir a la escuela, y ellas mismas a la universidad.

De las que se cavan su propia tumba con la pala de la insolidaridad y la ley del más fuerte.

De las que desprecian a los/las que no han sido tan espabilados/as como ellas.

De las que, en el fondo, hubieran preferido no ser mujeres.

jueves, 18 de noviembre de 2010

La verdadera tertulia de Telemadrid: "Cómo mola tirarse a menores"



Los mismos que disertan sobre el orden y la moralidad en público son babosos machistas y pederastas en cuanto las cámaras se apagan (o ellos creen que se apagan). Una buena ilustración de lo que tienen que aguantar las mujeres de derechas...

Bien pensado, que se jodan: por fascistas. Tienen lo que se merecen.

martes, 16 de noviembre de 2010

Odio y miedo

El odio nace de la sensación de pérdida de control. Es una forma de superar la parálisis que provoca el miedo ante una situación que nos supera.

Odiamos a la policía porque nos hace sentir impotentes ante su arbitrio. Odiamos al empresario porque parece que lo puede todo y nosotros no podemos nada.

En un principio, odiar no es bueno ni malo. Es una inyección de vigor que en ocasiones nos ayuda a levantarnos y a mirar de frente. También es una inyección de irracionalidad que nos puede ofuscar e impedir ver con claridad lo que tenemos delante.

Aunque hay un curioso caso especial. Normalmente, no es demasiado polémico afirmar la relación entre el odio y la debilidad. Quizá no sea del todo evidente, pero a poco que se pare a pensar es una conclusión que se impone por si misma... salvo para el misógino.

Quizá ninguna otra actitud haya sido tan racionalizada sin llegar nunca a reconocer lo evidente: la misoginia nace de la amenaza que la sexualidad de la mujer supone para el dictado cultural del autocontrol varonil. Se le darán todas las vueltas posibles antes de confesar que uno se siente débil ante una mujer que le atrae. Esa debilidad da miedo porque supone una pérdida de control sobre sí mismo y parece otorgar un poder a la mujer. Y de ese miedo nace el odio.

lunes, 8 de marzo de 2010

Feliz día de la Mujer Trabajadora

Felicidades a todas, compañeras. Y una patada en los cojones a todos los mierdas que quisieran veros recluidas en casa, a los que se aprovechan de vuestra buena fe, a los que os agreden porque pueden, a los que os insultan si se os acaba la paciencia y les respondéis, o a los que simplemente van de machotes y pichabravas por la vida. Que no sólo los hay en Afganistán.
Las mujeres, ni putas ni vírgenes. Muerte al patriarcado.