miércoles, 23 de febrero de 2011

La nefasta división del trabajo II: trabajadores manuales y trabajadores intelectuales

En un extremo, bestialización: conversión de personas en animales de carga. Exactamente así es como perciben los mandos directivos a sus trabajadores manuales. Para ellos la única diferencia con una mula o un buey son las formas en que se consigue su sumisión. Por toda la sociedad se extiende este desprecio hacia el trabajo manual, considerado el último escalón de la “pirámide” productiva. A veces, impregna incluso las actitudes más íntimas de aquellos que supuestamente están llamados a defender los derechos de los trabajadores: intelectuales, políticos y hasta sindicalistas de izquierdas.

El desprecio, aunque basado en ideología pura, tiene consecuencias reales: la víctima lo interioriza y ve dañada su autoestima o la mantiene devaluando el conocimiento y sobrevaluando otros aspectos en los que se siente más segura (como, por ejemplo, la fuerza física o la capacidad de ingerir más alcohol, valores abiertamente declarados por determinadas culturas obreras).

Y es que una sociedad que no cree posible la existencia de un obrero educado evidentemente... producirá obreros no educados. Personas que por ello verán empobrecidas sus vidas, al tiempo que carecerán de instrumentos cognitivos necesarios para tener una conciencia amplia y profunda de los hechos sociales y de su propia condición social. Perpetuándola.

Pero los ganadores de este reparto tampoco ganan por mucho. Es verdad que se quedan con unos puestos más cotizados y con la mejor parte del botín, pero uno de los precios a pagar es una fuerte desnaturalización de su estilo de vida. El ser humano requiere un esfuerzo físico regular para ser feliz tanto a corto (por las endorfinas que produce) como a largo (por la salud y la forma física imprescindibles para poder disfrutar de la vida) plazos. El que no lo realiza de forma natural en sus tareas cotidianas, bien se lo pierde (¡y no es poco lo que se pierde!), bien se tiene que obligar a gastar su escaso tiempo de ocio –y con frecuencia bastante dinero- en hacer alguna clase de ejercicio prefabricado.

Es un hecho que los trabajadores manuales gozan de mejor salud mental. Con frecuencia les azotan otras duras enfermedades profesionales pero desde luego tienen menos depresiones, estrés, insomnio, etc. Muchos directivos, mandos intermedios o trabajadores de cara al público, por ejemplo, simplemente no tienen demasiadas ventajas comparativas en el mercado laboral y, para evitar ser manuales, venden lo único que les queda: su salud mental. Su trabajo les garantiza así un importante nivel mínimo de infelicidad en sus vidas.

Y por último un peligro de no hacer nada con las manos es simplemente el de convertirse en un inútil. El que sólo trabaja con su cabeza podrá ser muy listo, pero de poco le servirá ello en determinadas situaciones de la vida. La seguridad es una necesidad natural humana que implica “tener la situación bajo control”. Y nada aporta más sensación de control que tener el dominio del cuerpo propio.

La nefasta división del trabajo I

La nefasta división del trabajo III: tareas productivas y tareas reproductivas

La nefasta división del trabajo IV: la compartimentación de saberes

La nefasta división del trabajo V: los argumentos a favor de la división del trabajo

miércoles, 16 de febrero de 2011

La nefasta división del trabajo I

Que sí, ya lo sé, la fábrica de alfileres, tal y cual...

Creo que tenemos bastante interiorizada la conciencia de lo eficientes que nos hace la división del trabajo. De lo que quiero hablar aquí es de lo infelices que nos hace. De lo incompletos que somos por su culpa. De cómo es un obstáculo para nuestra realización. De cómo nos convierte en seres sin visión, sin comprensión de las cosas. En monstruos deformados con unos órganos atrofiados y otros hipertrofiados. Independientemente de si nuestra propia posición en la llamada escala social se ve favorecida por ella o no.

Los argumentos igualitaristas no están de moda ni siquiera entre las personas de izquierda. Pero no estará de más recordar también que la división del trabajo, o al menos ciertas formas de la división del trabajo, son causa y consecuencia de injusticias y graves desigualdades.

Determinados roles colocan a ciertas personas en nudos de poder. El círculo se cierra cuando ellos utilizan ese poder para decidir sobre la propia reasignación de roles (por tanto, de poder). El sistema tiende a reproducirse en una dinámica en la que el reparto de roles es muy poco inocente y alejado de los ideológicamente proclamados criterios de la meritocracia. Volviéndose en ocasiones… abiertamente ineficiente sin que haya ningún correctivo del mercado que valga.

La nefasta división del trabajo II: trabajadores manuales y trabajadores intelectuales

La nefasta división del trabajo III: tareas productivas y tareas reproductivas

La nefasta división del trabajo IV: la compartimentación del saber

La nefasta división del trabajo V: los argumentos a favor de la división del trabajo

martes, 8 de febrero de 2011

Caminando

En la montaña, la mayor parte del tiempo hay que mirar dónde se pone el pie. Si no, te tropiezas a cada paso y no puedes avanzar. Además, de tanto mirar la cima, se te olvida que lo importante es caminar. La ansiedad por llegar hace que el esfuerzo se haga eterno y desesperante.

Pero de vez en cuando hay que levantar la cabeza para planificar la forma más fácil para subir. O, entretenido en avanzar, acabas entre zarzales o trepando inútilmente por rocas. Desgastándote inútilmente.

Y también hay que pararse a mirar el mapa. Si es que te interesa algo saber dónde estás, adónde vas a llegar, o cómo deberás volver. Si no te quieres perder en el camino, vamos...

Vivir momento a momento. Pensar en cuál es el camino más eficiente. Nunca olvidar los objetivos. Como la vida misma...

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Qué es la Historia?

Ocho mil años de un planeta... Una mota en el tiempo y una migaja en el espacio. Pasiones, miserias y luchas por el poder de unos monos pelados. Batallas, matanzas, traiciones, sacrificios... de los que algún día nadie se acordará. Opulencia, opresión, hambre, resistencia... que se desvanecerán sin rastro en la oscuridad del tiempo. Creencias que mañana no importarán a nadie. Hipocresías.

Dar un sentido a la vida es una necesidad del ser humano. Casi tan importante como llenar su estómago. La razón es nuestra naturaleza social: el gregarismo está en la genética humana. Al sentirlo, pero sin entenderlo, inventamos dioses, banderas, naciones y tribus. Todo son proyecciones, representaciones del grupo, del colectivo, de aquello único que, como bien ha señalado Durkheim, está al mismo tiempo dentro y fuera de nosotros. Pero no nos importa. Alegremente insuflamos vida propia a nuestros totems, erigiéndonos en dioses para nuestros dioses.

Nuestra Historia sólo es una historia. Pero también es como el aire que respiramos: lo único que conocemos, nuestra única forma de vivir posible. Y en ese sentido tan absurdo es mistificarla, como renegar de ella. Nadie se puede situar por encima. Todos somos hijos de una madre y de un padre. De un tiempo y de un lugar. Sólo de nuestro entorno social aprendemos lo que es bueno y lo que es malo. Ese aprendizaje moral construye la Historia y forma parte de nosotros. Es nosotros. Es la Historia. Somos la Historia.

viernes, 4 de febrero de 2011

El lobby nuclear levanta cabeza

Parecía que se había venido abajo pero, como el muerto viviente de una peli de terror de serie B, el lobby nuclear vuelve a levantar cabeza y a caminar detrás de nosotros por toda Europa. Los social-demócratas se dejan seducir por sus encantos tanto como la derecha, y ni la izquierda ni los partidos verdes consiguen frenar su avance.

Un exahustivo lavado de imagen asoma regularmente en las editoriales de la prensa y reportajes de divulgación científica. Three Mile Island y Chernóbyl ya quedan lo bastante lejos como para vender, cuanto menos como una duda razonable, las centrales nucleares como una fuente limpia y segura, una alternativa real a la contaminación de los combustibles fósiles.

En consecuencia, tras varias décadas de paralización, ya se construyen nuevas centrales en numerosos países y en otros, donde el debate sigue abierto, científicos y políticos a sueldo del nuclear, pasan a la descalificación e insulto:

La aversión a la energía nuclear, apoyada en la más absoluta ignorancia, es recibida con agrado por millones de personas, que tampoco entienden nada del asunto, y sólo tiene dos explicaciones: o una obcecación que impide el normal funcionamiento de la mente o un oportunismo político que linda con la irresponsabilidad.

Carlos Sánchez del Río, ex presidente del CSIC

Sin duda, la energía nuclear es una energía segura y barata que es mejor producir que comprar. Por tanto debemos dejarnos de demagogia pseudo-progre al efecto y es ridículo seguir insistiendo en los riesgos de esta energía o seguir llamándola contaminante: es segura y, en modo alguno, es la más contaminante.

Rosa Díez, UPyD

Pero ninguna verborrea consigue tapar la realidad.

En primer lugar, ya se pueden invertir los miles de millones que se deseen en la seguridad de las plantas, que el riesgo de accidente o, más relevante aún, de atentado siempre subsisten. Y creo que no es necesario ponerme a enumerar ahora las consecuencias de un accidente nuclear. Baste subrayar que hay suficiente dinero en juego como para enterrarnos bajo una avalancha de papeleo con las medidas que se van a adoptar, aunque ninguna ofrezca garantías suficientes para que no suceda otro Chernóbyl.

En segundo lugar, por supuesto, está la cuestión de la proliferación. Israel, Sudáfrica, Corea del Norte y la India utilizaron sus programas de desarrollo energético para aplicaciones militares. Se argüirá que la culpa es de esos gobiernos en concreto, irresponsables e inconscientes, que el desarrollo nuclear no tiene que ser necesariamente belicoso. Puede que sea verdad, que no deba serlo necesariamente. Pero yo, personalmente, no me fío ni de mi padre. Y mucho menos de empresas que han demostrado ya sobradamente que su único interés es maximizar sus beneficios y para ello crearán y distribuirán las tecnologías que les señale el mejor postor. Sin importarles las consecuencias.

En tercer lugar, la extracción de uranio, como es obvio y como pasa con cualquier extracción mineral, destruye hábitats y allí... no hay tu tía.

Pero el problema mayor, con diferencia a mi entender, es el de los residuos. Permanecen radiactivos durante miles de años y, ahora mismo, ya hay 60.000 toneladas que nadie quiere tener en su territorio.

Los de alta actividad son los menos (un 1% del total) pero su impacto es tan brutal como sus períodos de semidesintegración (cuando se supone que dejan de ser peligrosos). En las varillas de combustible gastado se encuentran sustancias como plutonio 240 (6.600 años), plutonio 239 (24.400 años) o neptuno 237 (2.130.000 años). Hace 6.600 años acabábamos de empezar a usar el arado. Hace 24.400 aún no se había extinguido el Neanderthal. Y hace 2 millones de años estábamos, creo, en el Pleistoceno y lo más parecido a nosotros que andaba por aquel entonces por el planeta eran homínidos carroñeros-recolectores. Creo que asumir la gestión a tales plazos supone una hipoteca para la Humanidad que merece, cuanto menos, un debate público.

Se pueden obviar estos argumentos. Se pueden minimizar. Se puede decir que no son realmente un problema. O que ya se inventarán las tecnologías apropiadas para gestionar los problemas indicados. Lo que no se puede decir, en todo caso, es que la oposición a la producción de energía nuclear es pura ignorancia y demagogia.

La energía nuclear aún tiene otro aspecto débil. Y es que, al igual que los combustibles fósiles, no es renovable. Cuando hayamos consumido las reservas existentes, ¿qué?

Pero tampoco vamos a satanizarla, porque, a fin de cuentas... ¿quién tiene la solución?

El petróleo se termina, no sin antes haber cambiado el clima planetario, puteado bien a fondo la fauna marina, destrozado innumerables playas...

Las fuentes renovables conocidas tienen un rendimiento muy bajo, absolutamente insuficiente para mantener el ritmo de consumo energético actual (en constante crecimiento). Y, dicho sea de paso, muchas de ellas también machacan los paisajes y hábitats naturales.

Todo indica a que el problema no es la fuente de energía... somos nosotros. La obsesión con el crecimiento, la avaricia y el consumismo compulsivo se han retroalimentado desde hace dos siglos hasta llevar el gasto energético per capita a niveles radicalmente insostenibles, por muchas vueltas que se le den.

No me considero un fanático incondicional del decrecimiento, pero es evidente que urge una respuesta y ésa sólo puede ser colectiva y limitadora de nuestro consumo. Y sin embargo aquí, salvando algunos endebles oportunismos electorales, nadie plantea pisar el freno. Y es que a nadie le interesa. Quizá porque quienes vayan a pagar la factura de nuestro empacho aún ni han nacido.

lunes, 31 de enero de 2011

Etnocidio


Etnocidio:
exterminio de una cultura a través de políticas de aculturación. Interfiere en los procesos de transmisión intergeneracional de saberes, elimina prácticas que refuerzan las identidades culturales, merma la memoria histórica y la autoconciencia colectiva. Robert Jaulin lo define como una destrucción sistemática de los modos de pensar y de vivir de un grupo que finalmente conduce a su desaparición en tanto que sistema socio-cultural diferenciado. Para Jaulin, el fin, el resultado, no el medio, define un etnocidio.

Desde los años 60, numerosos estudios históricos y antropológicos, sobre todo entre las culturas indígenas americanas, han puesto de manifiesto cómo tantas de ellas han perecido víctimas de acciones combinadas de iglesias cristianas, ejércitos mercenarios y gubernamentales, y de grandes empresas multinacionales.

Pues bien, ahora, afirmo, estamos viviendo un etnocidio de la izquierda. En concreto, de la izquierda europea.

Para sostener esta afirmación parto de dos premisas:

  1. Que existe, o al menos ha existido hasta ahora, una cultura de izquierdas.

  2. Que, independientemente de factores sociales objetivos que la debilitan, esta cultura está siendo conducida a la extinción por una ofensiva orquestada.

Observando a vista de pájaro el último siglo y medio de la historia europea, pienso que es difícil negar que ha existido algo que se podría denominar una cultura de izquierdas.

Ésta habría tenido todos los atributos de una cultura (y en algunos momentos, cuando caía en la referencia en una genealogía obrera común, hasta los de una etnia). Comenzando por lo más concreto y material: ha tenido sus rituales, banderas e himnos. Pero también ha llegado a modelar sus propios códigos lingüísticos. Ha construido sus propias instituciones sociales (partidos, sindicatos, cooperativas, asociaciones, etc.). Se ha referenciado en modelos humanos, más o menos mistificados.

Ha producido toda una maraña de ramificaciones, de auténticas tradiciones, muy diferentes entre sí, aunque siempre identificadas como parte de un cuerpo común. Los mecanismos de reproducción, principalmente proseléticos en sus comienzos, se fueron produciendo cada vez más en el seno familiar. Si a ello sumamos su concentración en determinadas barriadas y determinados sectores productivos, el resultado es un caldo reproductivo tan poderoso como casi el de cualquier cultura étnica.

Esa cultura de izquierdas habría tenido también los rasgos más invisibles, subyacentes de toda cultura: unos valores profundos, patrones implícitos de comportamiento, particulares mundos de vida de sus miembros. Las personas de izquierda realmente tuvieron en la cabeza y se guiaron en sus relaciones sociales por conceptos tales como “justicia social”, “derechos sociales”, “progreso social”... Ser obrero no estaba necesariamente reñido con la educación y la conciencia. La actitud hacia la mujer no era la represiva del tradicionalismo religioso ni la comercializadora del liberalismo. Todo ello a veces incluso difícilmente comprensible desde culturas de derechas, lo que subraya la diferencia de capital simbólico acumulado existente entre ambas: las claves interpretativas de unos simplemente no servían para entender a los otros.

La cultura de izquierdas no fue una cultura minoritaria en oposición a otra cultura principal. En ciertos momentos de explosión revolucionaria, sus formas más puras llegaban a ser mayoritarias en la sociedad. Pero es que, aparte de eso, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX amplias mayorías fueron de izquierdas en un sentido más laxo en Europa occidental. Sus valores impregnaban la agenda política y las clases dominantes se veían obligadas a tener en cuenta sus reivindicaciones.

La era Thatcher ya fue un primer intento a gran escala de frenar el progreso social y la democratización de la vida económica, el avance lento pero hasta entonces imparable de esa cultura de izquierdas. Ofensivas mediáticas para desacreditar a sus líderes y sus principios, apropiadas reformas de sistemas electorales, duros pulsos con los sindicatos... Esas y muchas otras estrategias perfectamente calculadas y coordinadas se pusieron en marcha en los años 80 y significaron una ruptura con lo que se suele denominar el pacto social de la posguerra. Asimismo supusieron una inversión de la tendencia. Desde ese momento el retroceso de la izquierda ya no se interrumpiría.

Al caer la Unión Soviética, los ataques continuaron con energías renovadas. Por un lado, por los ideólogos neoliberales, desde posiciones ya muy fuertes en Estados Unidos, en varias instituciones supraestatales y, algo más tarde, en la Unión Europea. Un complemento excelente de sus propuestas de (a)política económica fue la propaganda del fin de las ideologías. Su extensión, más allá de los desvaríos del deleznable Fukuyama, tomó muy diversas formas, postulando ya abiertamente la total inutilidad y el final de la izquierda. Se trataba de un primer intento de exterminar a la izquierda de la faz de la Tierra.

Por otro lado, la social-democracia y buena parte del sindicalismo europeo fueron mostrando a lo largo de aquellos años (con algunas diferencias de calendario) una espeluznante miopía. Rapiñando sobre los menguados Partidos comunistas los unos y apuntándose a la moda del apoliticismo los otros.

Pese a todo, la izquierda sobrevivió. Recibió un soplo de aire fresco desde fuera de Europa (sobre todo, desde América Latina), acaparó algunos telediarios como movimiento antiglobalización, los sindicatos mayoritarios siguieron desempeñando su papel de legítimo actor social, los partidos comunistas bajaron pero no desparecieron, los socialistas seguían gobernando por aquí y por allá...

La crisis de 2008 cuestionó públicamente el capitalismo. Se llegó a saber que incluso el MI6 estuvo preocupado por un nuevo auge del marxismo en Europa. Y sin embargo los años subsiguientes han arrojado un balance de lo más desolador: los ideólogos liberales se han reorganizado y vuelven a imponer sus recetas por doquier, la derecha y la extrema derecha ha copado casi todos los gobiernos europeos, los sindicatos intentan reaccionar pero acaban optando por pactar lo que sea para salvar su capacidad negociadora. Y la respuesta social, cuando se produce, es claramente minoritaria (o bien encauzada por la extrema derecha). El capitalismo se había retorcido víctima de sus propias contradicciones, tal como siempre había predicho el marxismo, pero la repercusión política resultó nula: ya no existía una cultura de izquierdas en la población que permitiera aprovechar la oportunidad.

Y ese momento fue elegido, con buen criterio, para intentar rematar, de un golpe de gracia, a lo que queda de la izquierda. Una guerra de exerminio total: incluye hasta a la social-democracia y a los sindicatos, es decir, a aquellos que habían contribuido a la estabilidad del capitalismo en las décadas anteriores. Ahora ya no se les necesita, se puede prescindir de ellos. Una nueva operación de fin de las ideologías se pone en marcha. La izquierda es completamente marginada en el discurso mediático. La religión es reinvocada y refinanciada para parchear la amoralidad del capitalismo. Los sindicatos son ninguneados y se ven obligados a bajadas de pantalones espectaculares para no ser proyectados al mismo pozo de olvido y marginación que la izquierda política. Las legislaciones ad hoc y la represión policial desempeñan un papel supletorio, terminando de invisibilizar a la izquierda allá incluso donde aún respira fuerte.

El objetivo es uno sólo: borrar todo rastro de la cultura de izquierdas. Que al final no se perciba de forma muy diferente a un grupo de izquierda que a cualquier secta religiosa. Que desaparezca por fin ese odioso (para el capitalismo) eje electoral izquierda-derecha. La sociedad parece preparada para aceptar su extinción como un proceso natural. El etnocidio de la izquierda está servido.

Si consiguen lo que pretenden, dentro de pocas décadas simplemente definirse de izquierdas será tan friki como hoy lo es ser, por ejemplo, de la CNT. Ya veremos entonces de quién se ríen los militantes del PSOE o de Comisiones Obreras que hoy se mofan de los partidos o sindicatos minoritarios. Si es que hay que ser cortitos de vista...

Y aquellos que dicen ¿y qué? ante la extinción de la cultura de izquierdas... que no se engañen. No pasarán a la historia solamente trasnochados rituales y burócratas corruptos. Pasará a la historia todo un complejo de valores que ha hecho de nuestras sociedades lo que son desde hace un siglo y medio. Que nos ha permitido, mal que bien, vivir trabajando honradamente sin someternos a humillaciones. Llevar una existencia digna con un techo sobre la cabeza y un ingreso estable. En unas sociedades relativamente equilibradas y solidarias, sin obsesiones securitarias, sin exacerbadas ansiedades competitivas. Con la ilusión de que la sociedad y las personas siempre podríamos seguir mejorando por faro.

miércoles, 26 de enero de 2011

Social Tips


"Ha sido descubierta una súper galaxia a 7.000 millones de años luz de la Tierra que tiene unos 800 trillones de soles y cientos de galaxias. ¡Nuestra galaxia tiene solo unos 100 millones de estrellas!", leo en una revista de divulgación científica. Será un topicazo, pero también una santa verdad... ¡si es que no somos nada! Aunque lo curioso es cómo este hecho cabe en 3 líneas en lo alto de una columna arrinconada de una página central, sin que siquiera se considere necesario mencionar el nombre de la susodicha super galaxia. Nuestra capacidad para ignorar tan imperturbablemente nuestra propia insignificancia sí que es asombrosa... (Por cierto, se llama "cúmulo de galaxias SPT-CL J0546-5345". Cada círculo rojo de la imagen es una galaxia.)


"¡Me encanta que los planes (quinquenales) salgan bien!"


Una vez, en un Real Madrid - Rayo Vallecano en el Santiago Bernabéu, escuché a un improvisado antropólogo sentado detrás mío sentenciar a grito pelao (probablemente con la intención de desmoralizar a los jugadores del equipo contrario): "En Vallecas, ¡¡¡sólo hay RUSOS y GITANOS!!!" Y yo, como ruso, os puedo asegurar que nunca me he sentido más identificado con el pueblo gitano. El racismo hace extraños compañeros de viaje.


"Antes teníamos pocos votos, pero muchas ideas. Ahora tenemos muchos votos, pero pocas ideas", dijo en una conferencia Marco Aurelio Garcia, asesor del Presidente de Brasil. Hagan caso pronto, compañeros latinoamericanos, de este hombre que parece tan sabio como barbudo, si no quieren terminar como la izquierda europea: sin ideas, ni votos...


Otón I, fundador del Sacro Imperio Romano Germánico, decidió que, en adelante, los papas deberían contar con la aprobación imperial. Por no tenerla, a Benedicto V le rompieron la cabeza a baculazos, informa la historiadora Covadonga Valdaliso. Intrigado por el dato, indagué sobre lo que es un báculo y descubrí que se trata de un hueso que se encuentra en el pene de la mayoría de los mamíferos... La próxima vez que se te ocurra llevar la contraria a un emperador, ya sabes: te pueden romper la cabeza a pollazos. (Claro, que también puede que se tratase de un báculo en su segunda acepción: "el cayado que llevan los obispos".)


En Siberia y algunas regiones nórdicas de Canadá se construyen para el invierno lo que en ruso se conoce como "zimnikí", auténticas carreteras sobre pantanos, cauces de ríos o lagos. Los topógrafos las planifican durante el verano, con las heladas llega la maquinaria pesada y simplemente apisona la nieve. Luego pasan camiones-cisterna que echan agua para helar más todavía el firme, y se vuelve a apisonar la nieve. Para algunas poblaciones ésta sigue siendo la única vía de comunicación terrestre.


Por increíble que parezca la legalización de los anticonceptivos no se produce en la República de Irlanda hasta el año 1992. Y, como acertadamente apunta Renaud Lambert, la liberación de fuerzas productivas que supuso fue uno de los principales factores del "milagro" irlandés de la segunda mitad de los 90. La consecuencia previsible fue (al igual que pasó en el Estado español) la presión hacia la baja sobre los salarios. Y así es como el largamente luchado derecho a controlar el número de hijos que se paren se convierte en la casi prohibición de tenerlos. La dictadura de los curas vs. la dictadura del mercado laboral... Esto sí que es una pinza y lo demás son tonerías.


En 1186 a.C., en Deir El Medina, los obreros que construyen la tumba del faraón Ramsés III se ponen en huelga, la primera conocida de la Historia. Este tipo de datos hacen ver las cosas en perspectiva: en comparación con los tres mil años de resistencias al poder y a sus injusticias, ¿qué cuentan las actuales horas bajas que atraviesa la conciencia crítica? No se relajen, todo acaba de empezar...


El único controlador aéreo que realmente estaba enfermo en el puente de diciembre. Qué perra es la vida...


"Los ricos no van a la cárcel", dice el asesino. "Usted no es rico, Gordon", responde, impasible, el teniente Horatio Caine (de CSI Miami). A lo que hemos llegado: ya ni se molestan en negar que los ricos no van a la cárcel... Por otro lado, ¿qué se puede esperar de un pelirrojo?...


"¡Rabia es lo contrario a desidia y derrota, es la fuerza que nunca debe cesar!", dijeron los Reincidentes. "Y aunque aquí nos quememos, y aunque intenten jodernos, nunca protestaremos y aquí nos quedaremos, no moveremos ni un dedo, pasaremos de to de to...", contestaron los Veintegenarios. Y razón no les falta, vaya país de sangre de horchata...


Pues resulta que la película japonesa "El imperio de los sentidos" en su versión original, en japonés, se llama "Ai-no corrida". Quien la haya visto sin duda sabrá apreciar la ironía...


Eguiguren, presidente del grupo socialista en el parlamento vasco, ha declarado en el juicio de Otegi que a éste le une "una amistad normal que surge de conocerse." Ay, Otegi, así te va con esas amistades...


Charlie Sheen, protagonista de "Dos hombres y medio", cobra un millón de euros POR CADA CAPÍTULO (que dura media hora). Con 24 capítulos por temporada, haced cuentas... Yo no sé por qué todo esto nos parece normal... Entre otros que se cuentan en los 10 primeros puestos están los protagonistas de CSI, de Ley y Orden, los guionistas de Los Simpson, y Hugh Laurie (House). Dicho sea de paso, sólo 3 mujeres, la primera en el 5º puesto. Aún les queda un poquillo hasta la paridad...


No salgo de mi asombro: Labordeta (en el segundo plano) fue profesor de Jiménez Losantos (aquí, con 15 años). Pero es que también lo fue de Federico Trillo y de Manuel Pizarro... Mecagüen... ¿Labordeta, qué hiciste?


"Sid, el niño malo del primer Toy Story, reaparece en la tercera parte como basurero (...)." Joder, no es clasista ni nada... "si eres malo, acabarás de basurero".


"Todo el mundo desea tu bien; cuida de que no te lo roben." EUGENIO D'ORS. Ingenioso. Aunque lo que me llamó la atención desde el primer momento fue la intención de privatizar el "bien" contenida en el aforismo. Luego indagué sobre el autor y descubrí que fue una de las cabezas visibles del ámbito cultural en el franquismo desde 1938. Al final, todo encaja...


"Adolescentes indios que empoderan a sus vecinos en salud reproductiva, mujeres nepalíes con vih que sensibilizan sobre gobernanza y granjeros de Malawi que comparten tus trucos para lograr la seguridad alimentaria." escribe un tal CARLES CASALS en Canalsolidario.org. ¿¿Adolescentes que empoderan a sus vecinos?? (Suena a delincuencia juvenil...) ¿¿VIH que capacita para "sensibilizar sobre la gobernanza"?? (!!!) ¿¿"Trucos" para lograr seguridad alimentaria?? (Ni que estuviéramos hablando de recetas de cocina...) Este "analfabetismo licenciado" de moda, lejos de la legítima innovación del lenguaje en busca de la precisión y del matiz, nos caricaturiza a todos los que creemos en la posibilidad de una visión al mismo tiempo científica y crítica de la realidad social. (En la imagen, el empoderamiento de un vecino en mi barrio)


"Muchos bonzos esrilanqueses se sitúan políticamente en la extrema derecha y consideran que el país sólo pertenece a los cingaleses budistas. Unos monjes candidatos a las elecciones legislativas posaron con soldados en los carteles electorales", informa el periodista CÉDRIC GOUVERNEUR. Tras la derrota de los Tigres Tamiles el año pasado, hay unos 300.000 civiles de esta etnia recluidos en campos de concentración a la espera de que se decida quién es "terrorista" y quién no. Con 12.226 casos de desaparición el país se sitúa en segundo puesto, tras Iraq, en esa estadística, y las ejecuciones sumarias no son infrecuentes. Vamos, que ¡joder con los budistas!... A ver si con esto se callan algunos y entienden de una vez que todas las religiones, todas sin excepción, sólo son coartadas para las miserias del poder.


"Es cierto que la presencia de comportamientos oportunistas y de despilfarro de recursos es un peligro siempre latente en [las empresas públicas], pero son actitudes que pueden atajarse con una adecuada política de incentivos y de control social. (...) la evidencia empírica sustenta que la empresa pública o privada refleja ineficiencias cuando hay posición de dominio en el mercado y cuando los usuarios o consumidores no participan en sus consejos de administración." CLEMENTE HERNÁNDEZ, del Departamento de Análisis Económico Aplicado de la Universitat d'Alacant.