viernes, 25 de junio de 2010

Social Tips

"Los animales podrían ser modificados genéticamente para no sentir dolor, permitiendo a la gente disfrutar de su carne sin sentir culpa." Adam Shriver, graduado en Filosofía de la Washington University in St. Louis (¿un visionario o el pirado del turno? ¿nos liberará de la culpa o creará un ejército de animales de granja inmunes al dolor que acabará dominando el mundo?)

Mosquito es un arma para dispersar multitudes que emite sonidos de entre 18 y 20 kilohercios. Se trata de frecuencias que nuestro oído pierde la capacidad de percibir hacia los 30 años. Si antes nos quejábamos de lo indiscriminado de las cargas policiales, este "porrazo" sónico nos lo vamos a llevar todos/as por sistema. Si tienes menos de 30 años eres culpable sin más. La presunción de inocencia ha empezado a pasar a la historia.

"Cuando era joven, todo en amigos y correligionarios le resultaba cercano, comprensible. Todo pensamiento, toda opinión enemiga le resultaba extraña, absurda. Pero ahora reconocía de repente en pensamientos de extraños aquello que, décadas atrás, le había sido cercano, y lo extraño en ocasiones asomaba, de forma incomprensible, en pensamientos y palabras de amigos." Vida y destino, de Vasili Grossman.

"La división entre ricos y pobres es inexistente en las calles. La música, la playa y la iglesia borran las diferencias." Pie de una imagen callejera de Brasil en un reportaje para El País Semanal a cargo de Jesús Rodríguez con fotografías de Alfredo Cáliz. Y esto sobre uno de los países con mayor índice Gini (índice que mide la desigualdad social) en el mundo. ¡Con qué alegría opinan los periodistas allá donde van...! Manda huevos.

Un inciso musical: "Long Hot Summer Days" de Sara Watkins



"El sistema alimentario de los países que se lo pueden pagar (...) es de una seguridad altísima, el más seguro que ha existido en la historia. (...) Desde que se demostró que se podían modificar genéticamente las plantas (...) se establecieron controles de todos los países -en unos más estrictos que en otros- para que no aparezca nada que tenga efectos negativos en la salud humana, los animales o el medio ambiente." Pere Puigdomènech, profesor de investigación del Concas (CSIC) y director del Centro de Investigaciones en Agrogenómica de Barcelona. En primer lugar, ¿se supone con esto que debemos estar tranquilos, aún cuando, gracias a la globalización de los mercados, una parte cada vez mayor de los alimentos que consumimos provienen precisamente de esos países que no pueden costearse sistemas alimentarios tan seguros o que tienen los controles menos estrictos (y que, de hecho, por eso, entre otras cosas, producen a menor coste)? En segundo lugar, aún me creo que se presta una atención suficiente a los peligros a la salud humana y, posiblemente también, a la de los animales de granja. ¿Pero que se preocupan igual por el medio ambiente? Ni de lejos. No hay sufic ientes intereses económicos ni políticos puestos en ello, y la prueba está en que los únicos daños demostrados hasta ahora causados por cultivos OGM se han producido en ese terreno. Y en tercer lugar, como el mismo Puigdomènech señala, los OGM no serán la panacea de nada, y, más aún, añadiría yo, todavía dejan numerosas preguntas sobre sus repercusiones sociales sin responder. Entonces, ¿a qué viene ese tono triunfalista? En las altas esferas se borran los límites entre el científico y el propagandista... Y eso que no estoy en contra de la manipulación genética.
Esto se reparte en la iglesia denominada Templo Expiatorio del Sagrado Corazón pegada al barcelonés parque de atracciones del Tibidabo. Impresionante documento a la estupidez eclesiástica que intenta manipular a los niños sugiriéndoles que HOMOSEXUALIDAD = MUERTE. Ya podrían los meapilas preocuparse un poco más por lo que sus sacerdotes hacen con los niños que les dejan a cargo y menos por la vida sexual de personas adultas, libres y responsables sobre las que, por suerte, ya no tienen ninguna jurisdicción.

Un inciso musical: Piano Sonata No. 14 de Beethoven




Un inciso musical: Нам нужна одна победа, Б. Окуджава


"Tan sólo necesitamos una victoria", B. Okudjava "Aquí no cantan pájaros, ni crecen los árboles. Aquí sólo nosotros, hombro a hombro, estamos plantados, echando raíces en la tierra. El planeta arde y da vueltas, nuestra patria está envuelta en humo. Y por eso es por lo que tan sólo necesitamos una victoria. Una para todos: al precio que haga falta. Una para todos: al precio que haga falta."

"Sólo un amigo te puede traicionar." Y si lo dice La Polla Records...

No deja de ser inmensa la envergadura de la sabiduría popular que ha bautizado este cactus (Echinocactus Grusonii) como "Asiento de la suegra" (y que conste que lo digo por las suegras de los demás, no por la mía...)

"Con frecuencia, en la vida, quien lleva la razón no sabe comportarse: explota, se muestra grosero, en ocasiones carece de tacto y es intolerante, y por eso es común que se le culpe de todas las desavenencias laborales y familiares. Y el que no lleva la razón, el afrentador, sí sabe comportarse, es razonable, tranquilo, diplomático, siempre parece tener la razón." Shtrum, de "Vida y destino" de Vassili Grossman

"Pareciera que nuestras sociedades, al tiempo que niegan el conflicto de clases, tienen un sentido cada vez más agudo de la posición de cada uno. (...) La vivienda y la escuela se convirtieron en el terreno de un nuevo conflicto de clases donde la evitación reemplaza el enfrentamiento. Lógicas separatistas que no son exclusivas de las clases superiores, ya que se difunden en el conjunto del cuerpo social." Eric Dupin, periodista.

Un inciso musical: "Catalunya, comptat gran" por Rafael Subirachs.


La versión antigua y popular del himno catalán que narra como en 1640 el pueblo hizo frente a los designios de un rey avaricioso y sus sanguinarios lugartenientes.

“Se ha observado que los docentes de educación primaria aman a sus niños. Se ha observado que los profesores de educación secundaria aman su materia, y se ha observado que los profesores de educación superior se aman a sí mismos.” del prefacio de "Cambiando el liderazgo en la educación superior" ("Turnaround Leadership for higher education") de Michael Fullan y Geoff Scott: Habría que estar ciego para no ver la parte de razón que tienen...

domingo, 20 de junio de 2010

Atrapado

Desde hace un tiempo me siento atrapado.

Atrapado entre quienes quieren prohibir el burka por racismo puro y duro, y quienes no ven en el burka más que un simpático atuendo étnico.

Atrapado entre quienes odian a las prostitutas porque proyectan sobre ellas su misoginia, y quienes creen que ser puta es una profesión como otra cualquiera.

Atrapado entre quienes rechazan todo lo tradicional -porque rechazan lo sencillo y popular- y quienes resucitarían, si les dejasen, hasta los combates de gladiadores.

Atrapado entre quienes han hecho del científico el nuevo santo incorruptible, y quienes ven en la ciencia un maligno mecanismo del poder.

Atrapado entre quienes creen que hay una conspiración de capitalistas para controlar el mundo y quienes creen que el capital no intenta controlarlos.

Atrapado entre quienes piensan que la única razón posible es la de los libros en los que les ha dado por creer, y quienes no creen que haya razón alguna en absoluto.

Estoy en la misma trampa que buena parte de la izquierda actual. Nos obligan a elegir, nos recluyen en una rígida agenda, la moderna mordaza mediática. Nos destierran del terreno del sentido común y nos privan de la que ha sido una de nuestras armas ideológicas más fuertes, la racionalidad.

Y así unas izquierdas se lanzan incautamente a los brazos del irracionalismo -sólo para desmarcarse de sus enemigos ideológicos. Otras izquierdas se entregan a debates circulares que ya no interesan a nadie desde hace décadas. Y otras "izquierdas" intentan desesperadamente agarrarse a sillones que llevan demasiado tiempo calentando.

También hay izquierdas vivas, izquierdas que pelean por hacerse oír y no se resignan a elegir entre sus dos absurdas opciones. Pero se están quedando sin espacio para respirar. Hay que hacerse oír, ahora que aún se está a tiempo: la razón, el sentido común, la dialéctica, el respeto, la solidaridad y la justicia no son una opción más. Son nuestra única posibilidad.

jueves, 17 de junio de 2010

Límites

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo.
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré cincuenta años;
La muerte me desgasta, incesante.
Jorge Luis Borges
(Buenos Aires, 1899 – Ginebra, 1986)

Está bonito. Aunque manda huevos las cosas con las que se comen el tarro algunos... Me siento tan afortunado de no ser poeta...

Por cierto, que, tras cumplir 50 años, Borges aún siguió viviendo otros 36...

Pero está bonito.

jueves, 10 de junio de 2010

Montilla, el creyente


No salía de mi asombro viendo pasar, sobre el lateral de un autobús, la cara del Montilla acompañada de la siguiente frase: "Sigo creyendo en la justicia social". Parecía de cachondeo. No sabía si reírme o llorar.

Pero el destino me deparaba algo mejor: al alejarse el autobús, pude ver, en su parte trasera, al mismo Montilla con un "Sigo creyendo en la política". Había que tener cojones para lanzar una campaña así justo cuando las cloacas estaban reventando y toneladas de corrupción salían a borbotones a la superficie.

Si la primera afirmación sonaba a burla a la luz de las últimas medidas gubernamentales pero aún era capaz de encontrar alguna aceptación, la segunda parecía una provocación. Una amplia mayoría ve hoy en la política el chiringuito de unos pocos, algo que no trae más que problemas y sin lo que estaríamos mejor. Y todo hay que decirlo: si hablamos de la política de facto, de la alta política de los consistorios y parlamentos, buena parte de razón no les falta. ¿Cuál es, entonces, el cálculo electoral que lleva al PSC a proclamar su vinculación con la política cuando lo que procede es agachar la cabeza y confesar los errores cometidos?

Siguen intentando vivir de las rentas. Como no se ha llegado a producir una explosión social de rechazo contra la política, el desgaste nunca se impone; siempre, al afrontar las próximas elecciones, es más rentable tirarse el farol y decir que aún se cree en la política. Pero el avance de la abstención es progresivo. España va con un calendario algo atrasado en este sentido respecto a la avanzadilla de Europa, pero sigue el mismo camino. La aversión a la política y a los políticos va ganando terreno y perjudica, significativamente más, a la izquierda.

Si se sigue insistiendo en ignorar la despolitización de las bases de la izquierda, si se siguen utilizando las viejas fórmulas repitiendo que las cosas podrían ir peor, auguro dos escenarios posibles.

Una deriva a la norteamericana hacia un "sistema de partidos" que ni merece tal nombre, dado que los cauces de actuación forman, de hecho, parte del aparato del Estado. El montaje dispone de la suficiente flexibilidad como para permitir la emergencia de un Obama o de un Bush según el caso. Pero por muy diversos que sean los personajes ni por asomo pueden amenazar la respetabilidad burguesa de la gran política y la continuidad de los principales intereses que se hallan tras ellos. La izquierda se queda fuera, dividida, descafeinada, condenada a debatir consigo misma sin nadie que la escuche.

El otro escenario es la consolidación de nuevas fuerzas políticas con discursos de regeneración y despolitización. Su pretendido apoliticismo y su discurso tecnocrático oculta políticas antisociales y xenófobas. Su arco se extiende desde la extrema derecha pura y dura, como ya pasa en muchos países de Europa, hasta formaciones oportunistas y demagogas del tipo de UPyD.

Ambos escenarios suponen la completa expulsión de toda izquierda medianamente transformadora de las instituciones. No es derrotismo: sólo un aviso para los que, al estilo de Montilla, piensan seguir tratando de idiota a la gente.

martes, 25 de mayo de 2010

El juramento de los guerrilleros soviéticos

Yo, ciudadano de la gran Unión Soviética, fiel hijo del heroico pueblo ruso, juro que no dejaré mi arma caer hasta que la última bestia fascista sobre la tierra sea exterminada. Las ciudades y los pueblos quemados, la muerte de nuestros hijos, las torturas, las violaciones y los maltratos a mi pueblo, juro vengar implacable, despiadada e incansablemente. ¡Sangre por sangre! ¡Muerte por muerte! Juro que antes moriré en la cruenta batalla contra el enemigo, que entregarme a mi, a mi familia y a todo el pueblo soviético en esclavitud al fascismo vil. Y si por mi debilidad, cobardía o mala fe traicionase este juramento, muera yo con muerte deshonrosa a manos de mis compañeros.

viernes, 21 de mayo de 2010

La excepcionalidad del antisemitismo

La unicidad de todo pueblo (o de toda nación, llámese como quiera) es una realidad fáctica, indiscutible. Pero esta unicidad del caso no puede ignorar la comunidad del género: todos los pueblos tienen más en común de lo que tienen de únicos. Y, más aún, su unicidad es parte del fundamento de su igualdad moral.

Cuando se olvida todo esto, la unicidad se convierte en un fetiche. Una realidad fáctica se instrumentaliza para justificar prejuicios. Me serviré para ilustrarlo de las reflexiones de Vasili Grossman sobre el antisemitismo (cap. 32 de la Segunda Parte de Vida y Destino).
El antisemitismo es reflejo de defectos propios de algunas personas particulares, de ordenamientos sociales y de sistemas estatales. Dime de qué acusas a los judíos y te diré de qué eres culpable. (...)
El antisemitismo expresa la mediocridad, la incapacidad para ganar en la vida en igualdad de condiciones (...).
El antisemitismo expresa la inconsciencia de las masas populares, incapaces de comprender las causas de su infortunio y sufrimiento. (...)
El antisemitismo es la medida de los prejuicios religiosos, latentes en los bajos fondos de las sociedades.
Nada de esto es aplicable en exclusiva al antisemitismo. En cualquiera de estas afirmaciones "antisemitismo" puede sustituirse por "racismo" sin el menor perjuicio para su veracidad. Pero ello no impide al autor afirmar a continuación:
"El hombre que expresa su asco ante los cabellos rizados o ante la expresión gesticular del judío, se maravilla, sin embargo, ante los cabellos rizados de los niños de los cuadros de Murillo, se muestra indiferente ante el habla gutural y la gesticulación de los armenios, contempla amigablemente al negro de los labios azulados.
El antisemitismo es un fenómeno especial de entre las persecuciones a las que han sido sometidas las minorías nacionales. Es un fenómeno especial porque el destino histórico de los judíos se ha ido trazando de forma singular, especial.
A ver, a ver, a ver. ¿Que los negros sufren menos discriminación que los judíos? ¿Que los armenios, 1,5 millones de los cuales fueron exterminados a comienzos del s. XX, han sido menos perseguidos? Personalmente, el ejercicio de contar muertos para ver qué genocidio ha sido más "especial" me parece pueril, me da vergüenza ajena.

El autor traza una línea que pasa por Inquisición y el fascismo del s. XX para mostrar como recurren al antisemitismo, ante la inevitable consumación de su destino, tanto períodos enteros de la historia mundial, como gobiernos de Estados reaccionarios y fracasados, como particulares que intentan enderezar sus fracasadas vidas.

¡Me parta un rayo si entiendo qué tiene el antisemitismo de especial! ¿No han quemado acaso los inquisidores también a moriscos y a cristianos herejes? ¿No han sido acaso exterminados también los comunistas y los gitanos en la Alemani nazi? ¿No recurren todos los reaccionarios del mundo al racismo (en todas sus diferentes formas) cuando ven su poder amenazado?

Pero volviendo al "destino histórico singular" de los judíos, veamos qué rasgos tiene para Grossman (que hasta se toma la molestia de enumerarlos):
  1. La historia del judaísmo se ha unido y entrelazado con numerosas cuestiones políticas y religiosas de alcance mundial.
  2. Los judíos viven en prácticamente todos los países del mundo.
  3. Son esa minoría nacional que no se retrotrae a la periferia social y geográfica, sino que procura manifestarse dentro de la corriente principal del desarrollo de las fuerzas ideológicas y productivas.
Y así, como no podría ser de otra forma, la excepcionalidad del antisemitismo deriva en la excepcionalidad de los judaísmo.

Una realidad fáctica, como decíamos, la de la unicidad de toda nación, se convierte en instrumento de manipulación al ser equiparada con su exclusividad. De allí a proclamar su superioridad ya sólo hay un paso. Así es como la legítima defensa de una nación perseguida se convierte en racismo. El perseguido se prepara para ser perseguidor.

Es un paso que no creo que se dé en Grossman (al menos hasta donde se le puede conocer por lo que escribió), pero sí en ese monstruoso complejo de superioridad hecho aparato de estado que todos conocemos: Israel.