No salía de mi asombro viendo pasar, sobre el lateral de un autobús, la cara del Montilla acompañada de la siguiente frase: "Sigo creyendo en la justicia social". Parecía de cachondeo. No sabía si reírme o llorar.
Pero el destino me deparaba algo mejor: al alejarse el autobús, pude ver, en su parte trasera, al mismo Montilla con un "Sigo creyendo en la política". Había que tener cojones para lanzar una campaña así justo cuando las cloacas estaban reventando y toneladas de corrupción salían a borbotones a la superficie.
Si la primera afirmación sonaba a burla a la luz de las últimas medidas gubernamentales pero aún era capaz de encontrar alguna aceptación, la segunda parecía una provocación. Una amplia mayoría ve hoy en la política el chiringuito de unos pocos, algo que no trae más que problemas y sin lo que estaríamos mejor. Y todo hay que decirlo: si hablamos de la política de facto, de la alta política de los consistorios y parlamentos, buena parte de razón no les falta. ¿Cuál es, entonces, el cálculo electoral que lleva al PSC a proclamar su vinculación con la política cuando lo que procede es agachar la cabeza y confesar los errores cometidos?
Siguen intentando vivir de las rentas. Como no se ha llegado a producir una explosión social de rechazo contra la política, el desgaste nunca se impone; siempre, al afrontar las próximas elecciones, es más rentable tirarse el farol y decir que aún se cree en la política. Pero el avance de la abstención es progresivo. España va con un calendario algo atrasado en este sentido respecto a la avanzadilla de Europa, pero sigue el mismo camino. La aversión a la política y a los políticos va ganando terreno y perjudica, significativamente más, a la izquierda.
Si se sigue insistiendo en ignorar la despolitización de las bases de la izquierda, si se siguen utilizando las viejas fórmulas repitiendo que las cosas podrían ir peor, auguro dos escenarios posibles.
Una deriva a la norteamericana hacia un "sistema de partidos" que ni merece tal nombre, dado que los cauces de actuación forman, de hecho, parte del aparato del Estado. El montaje dispone de la suficiente flexibilidad como para permitir la emergencia de un Obama o de un Bush según el caso. Pero por muy diversos que sean los personajes ni por asomo pueden amenazar la respetabilidad burguesa de la gran política y la continuidad de los principales intereses que se hallan tras ellos. La izquierda se queda fuera, dividida, descafeinada, condenada a debatir consigo misma sin nadie que la escuche.
El otro escenario es la consolidación de nuevas fuerzas políticas con discursos de regeneración y despolitización. Su pretendido apoliticismo y su discurso tecnocrático oculta políticas antisociales y xenófobas. Su arco se extiende desde la extrema derecha pura y dura, como ya pasa en muchos países de Europa, hasta formaciones oportunistas y demagogas del tipo de UPyD.
Ambos escenarios suponen la completa expulsión de toda izquierda medianamente transformadora de las instituciones. No es derrotismo: sólo un aviso para los que, al estilo de Montilla, piensan seguir tratando de idiota a la gente.
jueves, 10 de junio de 2010
martes, 25 de mayo de 2010
El juramento de los guerrilleros soviéticos
Yo, ciudadano de la gran Unión Soviética, fiel hijo del heroico pueblo ruso, juro que no dejaré mi arma caer hasta que la última bestia fascista sobre la tierra sea exterminada. Las ciudades y los pueblos quemados, la muerte de nuestros hijos, las torturas, las violaciones y los maltratos a mi pueblo, juro vengar implacable, despiadada e incansablemente. ¡Sangre por sangre! ¡Muerte por muerte! Juro que antes moriré en la cruenta batalla contra el enemigo, que entregarme a mi, a mi familia y a todo el pueblo soviético en esclavitud al fascismo vil. Y si por mi debilidad, cobardía o mala fe traicionase este juramento, muera yo con muerte deshonrosa a manos de mis compañeros.
viernes, 21 de mayo de 2010
La excepcionalidad del antisemitismo
La unicidad de todo pueblo (o de toda nación, llámese como quiera) es una realidad fáctica, indiscutible. Pero esta unicidad del caso no puede ignorar la comunidad del género: todos los pueblos tienen más en común de lo que tienen de únicos. Y, más aún, su unicidad es parte del fundamento de su igualdad moral.
Cuando se olvida todo esto, la unicidad se convierte en un fetiche. Una realidad fáctica se instrumentaliza para justificar prejuicios. Me serviré para ilustrarlo de las reflexiones de Vasili Grossman sobre el antisemitismo (cap. 32 de la Segunda Parte de Vida y Destino).
El autor traza una línea que pasa por Inquisición y el fascismo del s. XX para mostrar como recurren al antisemitismo, ante la inevitable consumación de su destino, tanto períodos enteros de la historia mundial, como gobiernos de Estados reaccionarios y fracasados, como particulares que intentan enderezar sus fracasadas vidas.
¡Me parta un rayo si entiendo qué tiene el antisemitismo de especial! ¿No han quemado acaso los inquisidores también a moriscos y a cristianos herejes? ¿No han sido acaso exterminados también los comunistas y los gitanos en la Alemani nazi? ¿No recurren todos los reaccionarios del mundo al racismo (en todas sus diferentes formas) cuando ven su poder amenazado?
Pero volviendo al "destino histórico singular" de los judíos, veamos qué rasgos tiene para Grossman (que hasta se toma la molestia de enumerarlos):
Una realidad fáctica, como decíamos, la de la unicidad de toda nación, se convierte en instrumento de manipulación al ser equiparada con su exclusividad. De allí a proclamar su superioridad ya sólo hay un paso. Así es como la legítima defensa de una nación perseguida se convierte en racismo. El perseguido se prepara para ser perseguidor.
Es un paso que no creo que se dé en Grossman (al menos hasta donde se le puede conocer por lo que escribió), pero sí en ese monstruoso complejo de superioridad hecho aparato de estado que todos conocemos: Israel.
Cuando se olvida todo esto, la unicidad se convierte en un fetiche. Una realidad fáctica se instrumentaliza para justificar prejuicios. Me serviré para ilustrarlo de las reflexiones de Vasili Grossman sobre el antisemitismo (cap. 32 de la Segunda Parte de Vida y Destino).
Nada de esto es aplicable en exclusiva al antisemitismo. En cualquiera de estas afirmaciones "antisemitismo" puede sustituirse por "racismo" sin el menor perjuicio para su veracidad. Pero ello no impide al autor afirmar a continuación:El antisemitismo es reflejo de defectos propios de algunas personas particulares, de ordenamientos sociales y de sistemas estatales. Dime de qué acusas a los judíos y te diré de qué eres culpable. (...)
El antisemitismo expresa la mediocridad, la incapacidad para ganar en la vida en igualdad de condiciones (...).
El antisemitismo expresa la inconsciencia de las masas populares, incapaces de comprender las causas de su infortunio y sufrimiento. (...)
El antisemitismo es la medida de los prejuicios religiosos, latentes en los bajos fondos de las sociedades.
"El hombre que expresa su asco ante los cabellos rizados o ante la expresión gesticular del judío, se maravilla, sin embargo, ante los cabellos rizados de los niños de los cuadros de Murillo, se muestra indiferente ante el habla gutural y la gesticulación de los armenios, contempla amigablemente al negro de los labios azulados.A ver, a ver, a ver. ¿Que los negros sufren menos discriminación que los judíos? ¿Que los armenios, 1,5 millones de los cuales fueron exterminados a comienzos del s. XX, han sido menos perseguidos? Personalmente, el ejercicio de contar muertos para ver qué genocidio ha sido más "especial" me parece pueril, me da vergüenza ajena.
El antisemitismo es un fenómeno especial de entre las persecuciones a las que han sido sometidas las minorías nacionales. Es un fenómeno especial porque el destino histórico de los judíos se ha ido trazando de forma singular, especial.
El autor traza una línea que pasa por Inquisición y el fascismo del s. XX para mostrar como recurren al antisemitismo, ante la inevitable consumación de su destino, tanto períodos enteros de la historia mundial, como gobiernos de Estados reaccionarios y fracasados, como particulares que intentan enderezar sus fracasadas vidas.
¡Me parta un rayo si entiendo qué tiene el antisemitismo de especial! ¿No han quemado acaso los inquisidores también a moriscos y a cristianos herejes? ¿No han sido acaso exterminados también los comunistas y los gitanos en la Alemani nazi? ¿No recurren todos los reaccionarios del mundo al racismo (en todas sus diferentes formas) cuando ven su poder amenazado?
Pero volviendo al "destino histórico singular" de los judíos, veamos qué rasgos tiene para Grossman (que hasta se toma la molestia de enumerarlos):
- La historia del judaísmo se ha unido y entrelazado con numerosas cuestiones políticas y religiosas de alcance mundial.
- Los judíos viven en prácticamente todos los países del mundo.
- Son esa minoría nacional que no se retrotrae a la periferia social y geográfica, sino que procura manifestarse dentro de la corriente principal del desarrollo de las fuerzas ideológicas y productivas.
Una realidad fáctica, como decíamos, la de la unicidad de toda nación, se convierte en instrumento de manipulación al ser equiparada con su exclusividad. De allí a proclamar su superioridad ya sólo hay un paso. Así es como la legítima defensa de una nación perseguida se convierte en racismo. El perseguido se prepara para ser perseguidor.
Es un paso que no creo que se dé en Grossman (al menos hasta donde se le puede conocer por lo que escribió), pero sí en ese monstruoso complejo de superioridad hecho aparato de estado que todos conocemos: Israel.
lunes, 17 de mayo de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Política y politiqueo
Política y politiqueo. Político y politicucho. Misma raíz, sentidos opuestos.
La diferencia principal está en la relación que cada uno de ellos mantiene respecto a su objetivo final.
El Político siempre vuelve a preguntarse por las razones últimas de lo que hace. No porque dude de ellas, sino, al contrario, porque las aprecia. Vuelve siempre sobre ellas, perfecciona sus argumentos, pule sus razones, las mima precisamente para hacerlas más fuertes.
El politicucho, si es que alguna vez se preguntó por las causas últimas de sus acciones, hace mucho que ha dejado de hacerlo. Actúa de forma instrumental: todo es un medio, nada es un fin. Pero cuando se deja de mirar la brújula durante demasiado rato, es fácil perder el norte.
Ambos exponen sus razones para convencer. Pero mientras para el Político lo importante son las razones, para el politicucho lo importante es convencer.
Ambos escuchan. El Político lo hace para comprender y enriquecerse con esa comprensión. El politicucho escucha, pero sólo para encontrar los puntos débiles de sus interlocutores y de esa forma poder contraatacar mejor. Ganar se ha vuelto para él lo único importante. No es muy diferente de un ejecutivo agresivo. Hasta tal punto que incluso cuando no es demasiado agresivo es por simple cálculo.
Un Político habrá entendido lo que yo quería decir. Un politicucho todavía estará intentando entender qué se esconde tras mis palabras. Lo hace porque no concibe que alguien pueda hablar simplemente para decir lo que piensa, sin ocultar un sentido, sin tener que ser leido entre líneas. Creía el ladrón...
La diferencia principal está en la relación que cada uno de ellos mantiene respecto a su objetivo final.
El Político siempre vuelve a preguntarse por las razones últimas de lo que hace. No porque dude de ellas, sino, al contrario, porque las aprecia. Vuelve siempre sobre ellas, perfecciona sus argumentos, pule sus razones, las mima precisamente para hacerlas más fuertes.
El politicucho, si es que alguna vez se preguntó por las causas últimas de sus acciones, hace mucho que ha dejado de hacerlo. Actúa de forma instrumental: todo es un medio, nada es un fin. Pero cuando se deja de mirar la brújula durante demasiado rato, es fácil perder el norte.
Ambos exponen sus razones para convencer. Pero mientras para el Político lo importante son las razones, para el politicucho lo importante es convencer.
Ambos escuchan. El Político lo hace para comprender y enriquecerse con esa comprensión. El politicucho escucha, pero sólo para encontrar los puntos débiles de sus interlocutores y de esa forma poder contraatacar mejor. Ganar se ha vuelto para él lo único importante. No es muy diferente de un ejecutivo agresivo. Hasta tal punto que incluso cuando no es demasiado agresivo es por simple cálculo.
Un Político habrá entendido lo que yo quería decir. Un politicucho todavía estará intentando entender qué se esconde tras mis palabras. Lo hace porque no concibe que alguien pueda hablar simplemente para decir lo que piensa, sin ocultar un sentido, sin tener que ser leido entre líneas. Creía el ladrón...
miércoles, 14 de abril de 2010
Egunkaria, justicia a la española
Extractos de la sentencia absolutoria de la Audiencia Nacional sobre el caso Egunkaria:No se ha acreditado que parte alguna del capital social u otros recursos fueran de procedencia ilícita. Tampoco consta envío o desvío de fondos o activos de clase alguna desde la sociedad editora o el diario a la banda terrorista E.T.A.La sentencia íntegra
(...)
sin que conste que haya defendido postulados de la banda terrorista E.T.A., recibido órdenes de ésta o que sus cuadros dirigentes, singularmente los procesados, fueran designados, estuvieran vinculados, colaboraran u obedecieran consignas de la citada banda.
(...)
El periódico fue clausurado temporalmente por orden del Juzgado Central de Instrucción número 6 en julio de 1998, cesando su actividad, lo que condujo a la liquidación de su patrimonio y de las sociedades Egunkaría S.A. y Egunkaria S.L.
(...)
El cierre temporal de un medio de comunicación impreso de periodicidad diaria como medida cautelar es de difícil encaje en nuestro ordenamiento jurídico.
(...)
la sentencia del Tribunal Constitucional 199/1987, que equiparó el cierre provisional de un medio a la suspensión del derecho fundamental a la libertad de expresión, al declarar la inconstitucionalidad del precepto de la ley antiterrorista, entonces en vigor
(...)
ninguna norma habilita de manera precisa y directa al juez para suspender provisionalmente su actividad (...) pues no estamos ante empresas o sociedades cualquiera, sino que se trata de medios de comunicación que desarrollan una actividad imprescindible en una sociedad democrática al ser el vehículo para el ejercicio de derechos fundamentales básicos de los ciudadanos. Por lo tanto, su clausura plantea una dimensión colectiva añadida que en el caso del periódico Egunkaria afecta a los lectores en euskera que solo contaban con esa publicación diaria, lo que hace más intensa su valoración desde la perspectiva del pluralismo, valor superior de nuestro ordenamiento junto a la libertad
(...)
Sabemos, tras la prueba practicada en la vista oral, que no se imputaba la comisión de delito alguno en las tareas de información y opinión del medio, porque no se tacha de criminal a ningún artículo, crónica, colaboración o texto de cualquier naturaleza o formato, por lo que ya no puede sostenerse que la edición y difusión del periódico supusieran un peligro de reiteración delictiva, pues en sus contenidos no se amenazaba ni coaccionaba, ni se provocaba al delito, ni se hacía apología o enaltecimiento de los actos terroristas o de sus autores, ni se calumniaba ni se injuriaba
(...)
Las acusaciones afirman que E.T.A., históricamente, se organizó en diversos “frentes”, político, militar, económico y cultural, “teniendo este último…tanta importancia como el militar pues uno de los objetivos intermedios de la organización terrorista era el fomento y expansión del euskera y la cultura vasca” (literal, página 4 del escrito de acusación de la Asociación Dignidad y Justicia, en adelante D y J). (...)
A partir de ahí, las acusaciones dan por supuesto que (...) como la lengua vasca es un instrumento primordial para E.T.A. en su estrategia, y Egunkaria es el único diario íntegramente editado en lengua vasca, tuvo que nacer porque E.T.A. lo quiso, siendo sus gestores y cuadros directivos miembros o colaboradores de la banda terrorista.
(...)
El análisis del curso del procedimiento descubre ya (...) lo artificioso de la hipótesis acusatoria.
(...)
la tesis de las acusaciones contiene una subordinada que pretende justificar la dificultad probatoria según la cual lo que se ve no es lo que parece y lo que se ve no es lo que es, porque E.T.A. procuró elegir para liderar el proyecto a personas que no tuvieran una clara vinculación con la banda o con la izquierda radical “abertzale” para, engañando a la sociedad, controlar el proyecto sin que se le identificara con la organización terrorista.
(...) tesis, que (...) carece del más mínimo sustento probatorio
(...)
las acusaciones han invertido el proceso inductivo. Primero se ha decidido cuál es la conclusión, de la que se predica, sin base, que es indiscutible, luego se buscan las señales, vestigios o indicios
(...)
Oleaga explicó que su declaración policial y los cambios de fecha en su declaración ante el instructor eran tributarias de los malos tratos y torturas (...) sus interrogadores le insistían en que sólo querían que respondiera a dos preguntas y que “luego le dejarían en paz”.
(...)
en la valoración de las declaraciones de los procesados tiene especial relevancia que las denuncias de estos sobre malos tratos y torturas sufridos durante la detención incomunicada (...) son compatibles con lo expuesto en los informes médico-forenses (...) el Tribunal no puede llegar a conclusiones jurídico penalmente relevantes (...) salvo constatar que no hubo un control judicial suficiente y eficiente de las condiciones de la incomunicación.
(...)
ciertas peculiaridades de la actividad investigadora, la policial en particular, que obligan a tratar sus resultados con cautelas:
- La primera es que, en general, la investigación implica intensamente a quien la realiza, reduciendo su capacidad de crear distancia crítica respecto de la propia actuación que, así, resulta inevitablemente teñida de parcialidad objetiva.
- La otra es que la investigación policial transcurre en un marco sin transparencia, muy constrictivo para quien es objeto de ella y presunto inocente, con frecuencia, privado de libertad.
(...)
las acusaciones propusieron a varios miembros de la Guardia Civil como peritos-testigos, porque confeccionaron informes comúnmente llamados “de inteligencia”, en realidad de análisis de información, que como periciales se admitieron por la Sala.
Sin embargo ha resultado luego que esos informes no merecen tal calificativo, ya que no se han confeccionado utilizando conocimientos técnicos científicos, artísticos o prácticos de los que carezca este Tribunal
(...)Obviamente, los que se oponían al primer trazado de la autovía de Leizarán no son por ello de E.T.A., como no lo son los que hablan y escriben en euskera, lo que conservan y fomentan la cultura autóctona vasca o los que son contrarios a las drogas o a las torturas.
(...)
incluso los miembros de la Guardia Civil que comparecieron como peritos reconocieron que no se había investigado si la línea del periódico era o no de apoyo a E.T.A., lo que hace incomprensible la imputación.
El PSOE se ha felicitado por la sentencia y ha asegurado que la resolución "avala lo que los socialistas pensábamos" y demuestra que "la Justicia en España funciona".
El PP ha mostrado su "respeto" al fallo judicial y ha destacado que hay un Estado "garantista" y que, por tanto, la resolución debe ser "plenamente respetada".
Pero el caso es que el periódico lleva 7 años cerrado.
Hace contadas semanas que en Madrid aún se prohibían las concentraciones de apoyo a Egunkaria.
Nadie será encausado por un proceso, a todas luces, fraudulento.
Los imputados, aún inocentes, han pasado por la cárcel, han sufrido torturas e intimidaciones.
La plantilla se quedó sin un empleo que nadie se encargará de devolverles.
Ahora que el trabajo sucio ya está hecho, con ayuda de organizaciones de la extrema derecha como son la AVT o Dignidad y Justicia, la Audiencia Nacional se lava la cara.
Para que, dentro de unos años, si hubiera que cerrar más periódicos o encerrar más inocentes, el Gobierno del turno pueda volver a hacerlo con impunidad.
Ya sacarán más sentencias, ya llorarán más lágrimas de cocodrilo.
He allí la grandeza de la democracia, un triunfo de la justicia.
HIJOS DE PUTA.
miércoles, 31 de marzo de 2010
"Ya has visto lo que los servicios sociales han hecho a tu madre"
"Una gran película americana (...),
un final inspirador." dice Roger Eberts de Chicago Sun-Times sobre Precious (Lee Daniels, 2009). Y tan americana... Si bien es verdad -y es de agradecer- que se olvida del mito de "la tierra de las oportunidades", no deja de ser una versión por lo bajo del individuo que sale adelante y se eleva por encima de sus circunstancias. Una enfoque atractivo por épico, al tiempo que tramposo y muy americano. Es portador de la idea de que, por muy adverso que sea nuestro contexto siempre podemos ser más fuertes. Y de esa idea deriva, de forma lógica, la culpabilización y responsabilización del individuo que no ha superado sus circunstancias sociales: "si no has salido hacia delante, es porque estás demasiado corrompido o porque no eres lo bastante fuerte".
Como una laxa concesión a las causas sociales aparece el papel del microentorno. De esta forma se plantea la dramática situación de Precious como un caso extremo, pero natural dado el entorno subcultural de los barrios bajos. Responsabilizando nuevamente a las propias víctimas (esta vez en un sentido algo más amplio) de su situación, negándose a cuestionar el papel de la sociedad en su conjunto en la situación de, en este caso, los negros de Harlem.
De hecho, en toda la película, el contacto con grupos sociales no pertenecientes al entorno más inmediato de Precious aparece sólo a través de dos personas: la asistenta social y la profesora guay.
Una actitud hostil nada velada frente a los servicios sociales deja bien a las claras la clase de progresismo al que se apunta el filme. "Ya has visto lo que los servicios sociales han hecho a tu madre", dice la profesora guay a Precious cuando ésta se plantea salir adelante con el apoyo de los subsidios. El posicionamiento es muy poco ambiguo: los servicios sociales no valen más que para perpetuar la holgazanería. Recurrir a un subsidio es una vergüenza e implica unirse a la tropa de vagos y tramposos, cuando no pervertidos o drogadictos, que se benefician de la asistencia social. Puede que los servicios sociales no se representen como algo realmente malvado, pero sí desde luego como algo muy nocivo.
¿Cuál es entonces la solución que nos venden? "Escribe, escribe, ¡escribe!", le repite la profesora guay a Precious cuando esta acaba de saber que es seropositiva. La educación se repite como un conjuro omnipotente como si, por sí sola, fuera a evitar que haya bolsas de pobreza o proveer de un trabajo digno a todo el mundo. Está demostrado que las diferentes distribuciones de los niveles educativos en la sociedad apenas afectan a la estructura de las desigualdades sociales. Basta con citar la inflación de títulos: proceso por el cual la expansión de una titulación determinada en la sociedad, en lugar de aumentar la movilidad ascendente en dicha sociedad reduce la cotización de sus titulados en el mercado laboral.
No niego que
sin una educación para todos es difícil que pueda existir una sociedad más justa. Sin duda la educación va de la mano con la emancipación... Pero es que la profesora guay promete a una niña de 16 años analfabeta y con dos hijos que irá a la universidad... En fin.
Al final, salvando el extra de drama en la historia personal de la protagonista, Precious no pasa, para mí, de ser otra peli más de profes implicados que redimen a alumnos de barrios chungos. Gracias por la voluntad... pero de buenas intenciones está lleno el infierno.
Y para no terminar sin haber dicho algo bueno, he allí un precioso alegato contra la homofobia que pronuncia la protagonista:
un final inspirador." dice Roger Eberts de Chicago Sun-Times sobre Precious (Lee Daniels, 2009). Y tan americana... Si bien es verdad -y es de agradecer- que se olvida del mito de "la tierra de las oportunidades", no deja de ser una versión por lo bajo del individuo que sale adelante y se eleva por encima de sus circunstancias. Una enfoque atractivo por épico, al tiempo que tramposo y muy americano. Es portador de la idea de que, por muy adverso que sea nuestro contexto siempre podemos ser más fuertes. Y de esa idea deriva, de forma lógica, la culpabilización y responsabilización del individuo que no ha superado sus circunstancias sociales: "si no has salido hacia delante, es porque estás demasiado corrompido o porque no eres lo bastante fuerte".Como una laxa concesión a las causas sociales aparece el papel del microentorno. De esta forma se plantea la dramática situación de Precious como un caso extremo, pero natural dado el entorno subcultural de los barrios bajos. Responsabilizando nuevamente a las propias víctimas (esta vez en un sentido algo más amplio) de su situación, negándose a cuestionar el papel de la sociedad en su conjunto en la situación de, en este caso, los negros de Harlem.
De hecho, en toda la película, el contacto con grupos sociales no pertenecientes al entorno más inmediato de Precious aparece sólo a través de dos personas: la asistenta social y la profesora guay.
Una actitud hostil nada velada frente a los servicios sociales deja bien a las claras la clase de progresismo al que se apunta el filme. "Ya has visto lo que los servicios sociales han hecho a tu madre", dice la profesora guay a Precious cuando ésta se plantea salir adelante con el apoyo de los subsidios. El posicionamiento es muy poco ambiguo: los servicios sociales no valen más que para perpetuar la holgazanería. Recurrir a un subsidio es una vergüenza e implica unirse a la tropa de vagos y tramposos, cuando no pervertidos o drogadictos, que se benefician de la asistencia social. Puede que los servicios sociales no se representen como algo realmente malvado, pero sí desde luego como algo muy nocivo.
¿Cuál es entonces la solución que nos venden? "Escribe, escribe, ¡escribe!", le repite la profesora guay a Precious cuando esta acaba de saber que es seropositiva. La educación se repite como un conjuro omnipotente como si, por sí sola, fuera a evitar que haya bolsas de pobreza o proveer de un trabajo digno a todo el mundo. Está demostrado que las diferentes distribuciones de los niveles educativos en la sociedad apenas afectan a la estructura de las desigualdades sociales. Basta con citar la inflación de títulos: proceso por el cual la expansión de una titulación determinada en la sociedad, en lugar de aumentar la movilidad ascendente en dicha sociedad reduce la cotización de sus titulados en el mercado laboral.
No niego que
sin una educación para todos es difícil que pueda existir una sociedad más justa. Sin duda la educación va de la mano con la emancipación... Pero es que la profesora guay promete a una niña de 16 años analfabeta y con dos hijos que irá a la universidad... En fin.Al final, salvando el extra de drama en la historia personal de la protagonista, Precious no pasa, para mí, de ser otra peli más de profes implicados que redimen a alumnos de barrios chungos. Gracias por la voluntad... pero de buenas intenciones está lleno el infierno.
Y para no terminar sin haber dicho algo bueno, he allí un precioso alegato contra la homofobia que pronuncia la protagonista:
Mamá dice que los homosexuales son mala gente. Pero, mamá, los homosexuales no me violaron ni te hicieron a ti así. Los homosexuales no me dejaron todos esos años en esa escuela sin que aprendiera nada, ni son los que venden crack a la gente de Harlem.
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